lunes, 23 de noviembre de 2015

Cajas de madera, escudos de corcho.

¿Cobardía o complicidad?


Pablo iglesias usa la posibilidad de que mueran soldados -y vuelvan en cajas de madera- si se envían a Siria, como argumento electoral contra C's, y pide un referéndum para decidirlo..

¿Y en ese referéndum que propugna se preguntaría también si queremos esperar con los brazos cruzados a que nos maten sin que nadie venga a ayudarnos? Porque eso es exactamente lo que pasaría de negarnos a luchar por la paz con nuestros aliados.

La paz no es una palabra a invocar para estar a la moda progre, chic, o tontiboba; es un estado al que aspiramos todos y al que no es posible llegar sin pagar un precio y luchar por ella.

Nadie quiere la guerra ni enviar soldados a que los maten. Pero la mejor forma de que los maten -a ellos y a los demás- es negarse a que actúen como soldados. Eso del buenismo puede que encaje bien con su apellido, pero ahora no es momento de rezar, de liarnos a besos con el enemigo ni de aislarnos de la civilización de la que formamos parte. E incumplir nuestros compromisos con ella nos volvería a dejar en la cuneta de la Historia. Ya lo estuvimos durante demasiado tiempo, mejor que no vuelva caudillo alguno que nos devuelva a ella. Por mucho que le guste hablar de cunetas y de que la paz es gratis o un derecho divino.

Si convocamos un referéndum para preguntar si queremos la guerra todos diríamos que no la queremos. Si la pregunta fuera si queremos defendernos puede que la respuesta sorprendiera a todos estos falsos pacifistas. Rendirse puede traer la paz pero a un precio mucho mayor que el que pagaríamos por defendernos; la libertad sería parte del pago. Claro que para él la libertad no parece ser un valor a defender.

Las cajas de madera no se evitan con escudos de corcho.