lunes, 16 de noviembre de 2015

El canguelo nacional.

L'Éspagne peureux.



Francia ha desatado anoche el mayor bombardeo contra posiciones del IS en Al Raqqa, su "capital". Pero el bombardeo no es suficiente según los expertos militares. Es una forma de mostrar contundencia y la decisión de no echarse atrás, un efecto mediático importante, pero con ello no se acabará con el IS. Hay que intervenir allí, con fuerzas terrestres. Lo deseable es que se hiciera con las fuerzas de la OTAN, además de que sería más fácil que llevar a cabo una coalición europea. En Europa no hay unidad alguna ante lo que hay que hacer.

Anoche se produjeron en Francia 168 registros, el Ministro del Interior francés acaba de hacer una declaración sobre ello. Han detenido a 23 personas y requisado armas, equipos militares, discos duros, ordenadores, han detenido a traficantes de armas. Han iniciado los procedimientos para expulsar a imanes extremistas de algunas mezquitas y para el cierre de algunas de ellas. Han conseguido identificar ya a cinco de los siete terroristas y buscan al que puede ser un octavo del que publican su foto. Y anuncia que estas acciones van a continuar.

Aquí. en España, hay voces que dicen eso es acabar con las libertades. Por lo visto pretenden defender la libertad de algunos a matarnos.

Aquí, mucho acto de apoyo a las víctimas, mucha condena del terrorismo, mucho minuto de silencio, pero de unidad poca y de actuar nada. Rajoy ya ha dicho que no le gusta que Francia haya atacado las posiciones del Estado Islámico. Él prefiere hablar, convocar pactos, reunir comisiones.., cualquier cosa para no enfadar al enemigo. Y no lleva el asunto a los tribunales por no hacer el ridículo, pero no será por falta de ganas. Aunque Pedro Sánchez ya pide que se anule el recorte sobre la jurisdicción universal. Acojonados deben estar los del IS temiendo que los vayamos a juzgar. Descojonados, digo.

Cualquier cosa menos actuar. Por no actuar, ni siquiera se ha elevado el nivel de alerta en el que estamos. Mientras el Ministro de Interior se niega a calificar el ataque de París como un acto de guerra, defiende lo hecho por Francia diciendo que un estado está obligado a actuar en defensa de sus ciudadanos y a comunicarles las medidas tomadas y la situación real de peligro. Perfecto; pero, ¿se hace aquí? No parece.

En el exterior se recuerda que la reacción de España ante un ataque en su territorio fue la de rendirse y retirar las tropas de donde se decía que era el motivo de dicho ataque. Aparte de que no creo en absoluto que el que sufrimos tenga que ver con el sufrido por Francia, la reacción de este país es justamente la contraria; e imagino lo que piensan los franceses que ven que, mientras ellos cantan juntos La Marsellesa para demostrar que están unidos, aquí se llama fachas a quienes les apoyan cantándola con ellos y no se hace nada contra los que les insultan.

La extrema izquierda europea, y buena parte de la no tan extrema, hace tiempo que está más con el yihadismo que con quienes lo combaten. Su defensa ante el integrismo fanático es la rendición. No hace un año estábamos diciendo que todos éramos Charlie, apoyando a una publicación atacada por ese integrismo y que era cercana a esa extrema izquierda. Pues bien, "Charlie Hebdo" ha tenido casi que cerrar y nadie ha salido a apoyarle para que no desaparezca. Y aquellos dibujantes que tanto alardeaban de solidaridad se han auto censurado y ya no hacen humor con Mahoma.

Aquí vamos de cabeza a resucitar el No a la Guerra como si la reacción francesa fuera el inicio de la misma. Aquí seguimos llamando terrorismo a lo que es una guerra, precisamente para justificar lo anterior. Aquí ponemos en el mismo plano a los atacantes y a quienes se defienden. Aquí se llama venganza a la justicia y la defensa. Aquí se llama ayudar a Francia a no hacer nada. Aquí se definen como patriotas quienes quieren abrir las fronteras y que nos invada quien quiera y llaman xenófobo al que pretenda vigilar que no entre el enemigo. Aquí, por haber, incluso hay quienes llaman valiente a Rajoy y a su gobierno.

Aquí, en definitiva, seguimos pensando que si nos hacen algo es porque algo hemos hecho. Así que mejor no hacer nada, a ver si así no nos ven.