sábado, 7 de noviembre de 2015

El cese


José Julio Rodríguez ya ha cesado y pasado a situación de retirado. El Gobierno no ha hecho más que cumplir con el trámite aceptando su petición, nada de castigo. Eso de "falta de confianza" y demás, son pamplinas para aparentar firmeza. No es más que un castigo simbólico para ocultar su débil reacción, y su pase de la reserva al retiro era exactamente lo que él había solicitado y, además, es preceptivo.

El error del ex general es haber expresado su posicionamiento político antes de que el trámite se hubiese cumplido; el del Gobierno, no haber actuado con inmediatez y contundencia; el del PSOE, haberse dejado meter un gol de esta altura mediática que evidencia su falta de ojo clínico, y el del Estado, haber tenido en la cabeza de los ejércitos a alguien que se evidencia opuesto a los principios que esos ejércitos deben defender.

No es de extrañar el sofocón que dicen está pasando Zapatero. Por no decir el varapalo para Chacón; después de esto a ver quien se fía de ella y de quienes elija como colaboradores. Aunque parece que la decisión tiene algo que ver con algún rechazo del actual PSOE y con algunas gestiones del ex presidente..

Poco honor ya había demostrado este ahora ex general al no defender con fuerza a los soldados cuando fue responsable de ellos, sí, Y no se lazaron tantas voces. Al menos no las oí cuando yo alcé la mía.

La sorpresa es más porque alguien que no valora los principios en los que supone cree y debe defender por su profesión haya llegado a tener el mando de sus compañeros de profesión, a los que sí debía exigir la defensa de dichos principios; y símbolos, que la simbología es importantísima cuando de ejércitos se habla.

Aunque ha habido un giro de Podemos hacia posiciones más "civilizadas, como lo es el que ya no habla de "OTAN no", no he visto cambio alguno respecto de estos últimos, bandera e himno incluidos. Lo que hace más difícil entender al ya general retirado.

Y desde luego que el asunto no es circunstancial, periférico ni baladí; es un síntoma del abandono de los principios y su defensa por parte de todos, el poder político el primero. Y no olvidemos que es ese poder el que nombra a los responsables de las Instituciones. En nuestro caso, hasta de lo que debiera ser independiente de dicho poder, el judicial. Después de eso, cualquier cosa.