miércoles, 11 de noviembre de 2015

Reformar la Constitución

Reformar la Constitución, sí; pero, ¿en qué sentido?

Si un español se va a trabajar fuera de España, ¿cuáles son sus derechos como español? ¿Los que tendría aquí si viviera en Cataluña? ¿Los que disfrutaría si su domicilio estuviera en el País Vasco? ¿O en Navarra? ¿O en Extremadura?

La Constitución dice que todos los españoles somos iguales y que no puede haber discriminación por ningún concepto, y discrimimación es el tener distintos derechos y obligaciones si se vive en un territorio u otro dentro de España.

Cuando un español reside en otro país sus derechos y obligaciones en dicho país serán los que allí establezcan sus leyes, por supuesto, y seguramente diferentes a los que gozaría de seguir viviendo en España. Lo que no es normal, ni constitucional, es que esto le suceda si lo que hace es cambiar de residencia dentro de España.

Por lo tanto, si de cambiar la Constitución se trata, que no sea para abundar en esas diferencias para contentar a los nacionalistas, sino en sentido contrario, para garantizar la igualdad sin importar en donde se resida dentro de España. Además de que es un dislate otorgar diferencias a quienes no quieren ser españoles para que cada vez lo sean menos y se vayan acercando a su meta de dejar de serlo. Una constitución de ese tipo no constituye nada y no merecería tal nombre.

Luego, cambios en la Constitución sí, pero para eliminar diferencias y privilegios, no para aumentarlos.