martes, 10 de noviembre de 2015

Un Gobierno secuestrado

La prensa internacional se hace eco de la resolución del Parlamento Catalán, no de su flagrante ilegalidad.



Tremendo e imperdonable error de Rajoy el no haber impedido que se haya llegado a votar esa declaración secesionista y por tanto delictiva, el daño ya está hecho. No es lo mismo impedir que una determinada resolución se llegue a votar en un parlamento, que anular una ya tomada por un parlamento democrático. Lo de explicar que resulta que la resolución es ilegal no es fácil si emana de un parlamento elegido democráticamente.

La Constitución exige a los partidos políticos lealtad para con la misma. Ilegalizar a los partidos que no lo sean es muchísimo más entendible allende las fronteras que ilegalizar una resolución de un parlamento formado por partidos legales. Si ese parlamento no está disuelto por ilegal, cualquiera desde el exterior entenderá que sus resoluciones son legales, pues es prácticamente imposible que en sus países pueda darse el caso contrario.

La política es una cosa y la justicia otra. Judicializar la política indica precisamente la falta de política. Los secesionistas no han hecho otra cosa que política, por mucho que haya sido basada en falacias, y lo han podido hacer porque desde el Gobierno no se ha hecho política para contrarrestar la secesión. Luego no es de extrañar que los únicos que han hecho política hayan logrado más adhesiones que quienes no han movido un dedo para convencer.

Los demás no han buscado adhesión alguna, tan sólo cumplimiento de la ley. Y aquí, el pueblo, no conoce las leyes. Y en muchos casos, tampoco los políticos ni los creadores de opinión. Por no mencionar a esos militantes que están en campaña continua por sus líderes pero no por sus principios e ideas. Sencillamente no las tienen.

Los que quieren romper España sí tienen al menos una idea: romperla. Y en ello están mientras el Gobierno mira para otro lado y se mete bajo las faldas de los tribunales. Que muy contentos no estarán con que les traspasen responsabilidades que no debieran ser las suyas. Gobernar es cosa del Gobierno, no de la justicia. A la justicia que recurran quienes crean que las acciones de gobierno vulneran sus derechos.

Lo que está claro es que pase lo que pase, el secesionismo ha logrado una publicidad impagable, se ha apuntado un éxito político y sumará un argumento más a su causa. No olvidemos que el victimismo es uno de sus principales argumentos. y lo ha hecho porque el Gobierno está secuestrado en su acción de gobierno. Habrá que investigar cual es el rescate.