martes, 17 de noviembre de 2015

Refugiados

Y nosotros ¿dónde nos tendremos que refugiar?


El ISIS aparece como una reacción más contra Bashar al Assad tras su brutal represión de las revueltas de marzo de 2011. Las autoridades sirias acusan al exterior de apoyar con armamento y financiación a grupos terroristas, mientras la oposición denuncia que el Ejército de Al Assad mata a civiles.

Y ambas partes tienen razón; los bombardeos, incluso con aviones, son obra del régimen sirio contra la oposición insurgente, y el IS parece nacer de repente -de forma artificial auspiciado por occidente, Turquía y el capital árabe- para reforzar a los rebeldes que se oponían al régimen sin mucho éxito.

Esa guerra y los despiadados procedimientos del ISIS, sobre todo con los cristianos y las sectas musulmanas que consideran infieles, ha provocado una avalancha de refugiados hacia Europa, donde una oportuna y terrible foto de un niño ahogado ha desatado una corriente de buenismo, basado en diferentes motivaciones, que clama por una apertura de fronteras y una acogida sin trabas.

Hoy mismo hay quienes dicen que el mayor daño que se le ha hecho al IS es recibir con los brazos abiertos a los refugiados. Creo que eso es no querer entender nada y empeñarse en analizar el asunto bajo nuestros principios morales y éticos, sin aceptar que ellos no sólo están muy alejados de ellos sino que ni los entienden ni los aceptan.

Los refugiados que huyen del IS son fundamentalmente los sirios cristianos, a quienes masacran, el resto huye de la guerra. Pero muchos de ellos creen que el IS los defiende pues lucha contra el régimen que los masacra. Y así ha sido en los casos en los que están siendo atacados por las fuerzas de Assad. Así que las barbaries que cometen a ellos no les afectan pues no las cometen con ellos. Tampoco les afectan las que se cometen contra los cristianos sirios si ellos son sirios musulmanes. Pero huyen de la quema, claro.

Y quienes se refugien en Europa seguirán pensando lo mismo. Aprovechan de Europa lo que les conviene, pero eso no nos convierte en ángeles ante sus ojos; seguimos siendo diablos infieles, tan sólo que tontos útiles. Por eso no se integran ni pretenden integrarse. El objetivo de sus líderes espirituales es lo contrario, integrarnos. Y no olvidemos que el Islam no separa lo espiritual de lo material ni de la norma de vida.

Hay que sumar a lo anterior el hecho, ya trágicamente comprobado, de que entre esos refugiados también hay terroristas, cuyo objetivo es activar células residentes en nuestros paises para masacrarnos y crear el terror suficiente como para que pidamos a nuestros dirigentes que no intervengan para impedir sus planes.

Por todo ello hay que cambiar la política sobre los refugiados, no metiendo a todos en el mismo saco de los que huyen para salvar la vida. No todos vienen por ese motivo, y no querer verlo es suicida. No digo que no se ayude al refugiado de verdad, sino que se estudien alternativas a lo que muchos quieren hacer, entre ellos la Vicepresidenta del Gobierno, que es considerarlos a todos refugiados sin más y abrirles las puertas.

El flujo de refugiados es pues parte del proceso de invasión, y así lo ven los países del Golfo que no los admiten. Y esos países sí entienden perfectamente a esos con los que comparten religión y cultura, aunque sean de sectas enfrentadas a las propias. Saben como piensan y como funcionan, por eso no los quieren en sus países. Los prefieren en Europa.

Esa avalancha de refugiados está formada en buena parte por hombres jóvenes y perfectamente capacitados para luchar contra quienes les atacan a poco que se les apoye para hacerlo. Pero no piden eso, no piden defender sus casas, quieren cambiarlas de sitio. Y que nosotros vayamos allí a pelear por ellos. Por mucho que la mayoría no tenga en absoluto intención de volver y estén en su particular reconquista.

Pero al mismo tiempo el ISIS pretende como prioridad alzarse con el poder en todos los países musulmanes a su alcance, a los que quieren integrar en ese nuevo califato. El Estado Islámico nos combate a occidente con terrorismo para que no intervengamos defendiendo a los regímenes de aquellas regiones impidiendo con ello el logro de sus aspiraciones. No para conquistarnos, de momento. Para eso ya tiene en marcha lo dicho anteriormente. Será más lento pero igual de contundente.