martes, 28 de junio de 2016

Rajoyismo insensato.


¿De verdad esos incondicionales de Rajoy, que vitorean a su jefe y cacarean su derecho a volver a sentarse en la Moncloa, han sopesado el precio de ello y la debilidad de ese gobierno? ¿Estamos los demás dispuestos a pagar dicho precio para que haya un Gobierno rendido al nacionalismo vasco y a sus exigencias tan sólo por calmar orgullos y ambiciones personales? ¿Tiene Rajoy la suficiente autoridad moral a ojos de la opinión pública para enfrentarse con fortaleza a las amenazas que nos acechan como son el terrorismo yihadista y la más que posible aceleración del "proceso" catalán, encabezado por las Instituciones del Estado en Cataluña, que busca ya claramente la independencia?

El PNV ya está planteando su precio y el PP su disposición a pagarlo. ¿Cómo se puede estar diciendo al mismo tiempo que Rajoy es la garantía de la unidad de España y expresar su disposición a negociar con quienes quieren romperla tan sólo por su interés personal? ¿Qué se está dispuesto a ceder al nacionalismo esta vez? ¿Se seguirá manteniendo el cuento de que mientras gobierne el PP Otegui no será candidato a Lehendakari? A no ser que se aumente la presión sobre el PP y se vean mal -o algún juez espabile-, ya veremos. (Por ello desde aquí se presiona)

Y sin dicho apoyo ya podemos prepararnos para unas terceras elecciones habida cuenta de las posiciones de los diferentes partidos respecto a la figura de Rajoy. El que el PP anteponga su cabeza al interés de España no haría más que ratificar lo que muchos llevamos tiempo diciendo: el PP de Rajoy no es garantía de la unidad de España ni de la igualdad de los españoles dependiendo de en donde vivan.

La euforia actual se debe mucho más a que el populismo no ha triunfado que al triunfo de Rajoy. No me cabe duda de que el triunfo del PP sin él al frente sí hubiera sido tal, y más numeroso en votos y escaños. Recordemos que a pesar de ese miedo el PP sigue teniendo tres millones menos de votos que en la anterior legislatura útil. Por ello repito que no es triunfo lo que se debe al miedo y no a la confianza en un determinado líder y su proyecto, suponiendo lo tuviere. Ni será un gobierno sólido el que se forme con el único propósito de salvar su cabeza. Esa cabeza se convertirá, habida cuenta del sectarismo que padecemos, en la excusa para quienes no acepten las acciones de Gobierno que emprenda, suponiendo lo haga.

Si Rajoy vuelve a gobernar será a costa de bajarse los pantalones y hacer desde el Gobierno justo lo contrario que dijo haría de llegar a él. O sea, lo mismo que ya hizo teniendo la mayoría absoluta, así que por lo que parece es la poltrona lo único importante y no lo que se haga desde ella. Nada nuevo.