domingo, 11 de septiembre de 2016

Cañas, mentiras y sillones fijos.



El Alprazolam, y otros muchos fármacos, especialmente los ansiolíticos y sedantes, pueden potenciar los efectos del alcohol sobre el cerebro y su influjo sobre la conducta de quien los ingiere, pero no la tasa de alcoholemia.

Así que Rosa Valdeón demuestra ser una mentirosa irresponsable, pues es médico y lo sabe. Y sabe también que esa mezcla no es en absoluto aconsejable para conducir y, sin embargo, lo hace. Y no parece que sea la primera vez.

Miente, pues, al asegurar que la toma de dicho medicamento fue la causa de su elevada tasa de alcohol con "dos cañas", pero puede que no mienta al decir que no se dió cuenta de que su vehículo golpeó al camión al adelantarlo; lo que ya denota un cuelgue muy importante, ya que si su parachoque está roto ese impacto difícilmente pasaría inadvertido por conductor alguno. O sea, que volvió a mentir o es un arma cargada en manos de un crío. Cualquiera de las dos posibilidades debe ser suficiente para dimitir de cualquier cargo electo, no sólo ejecutivo. Y ahí sigue de diputada autonómica. Lo que, por otro lado, no es inédito en el PP, hay antecedentes.

Pero si no dimite también como diputada autonómica por su delito contra la seguridad vial, por mentir estaría éticamente obligada a hacerlo tras su campaña contra Soria. Ése a quien tanto criticó, dimitió hasta de su militancia en el PP, así que tras intentar darle tantas lecciones de ética, que se aplique el cuento.