miércoles, 26 de octubre de 2016

Investidura III

Discurso de investidura.
Así, a vuelapluma, ha sido un buen discurso. Siempre dije que Rajoy es un excelente parlamentario y orador. Mis críticas nunca se han dirigido a ese aspecto sino a no haber cumplido lo que brillantemente prometió. El objetivo de atraerse al PSOE y hacerles más fácil la abstención lo ha cumplido de sobra. El de volver a llevarse bien con Ciudadanos, también.

Mostrar su disposición al diálogo y evidenciar que no ignora sus dificultades parlamentarias para gobernar, así como declarar claramente que su programa y los intereses del PP ya no pueden ser prioritarios y reconocer que es una minoría mayoritaria que no podrá aplicar su programa, sin olvidar su reconocimiento de los casos de corrupción de su partido, han sido otros de los puntos a destacar.

Se ha mantenido firme en que la soberanía del pueblo español es del pueblo español en su integridad y no es parcelable.

Ha estado conciliador y ha avanzado acuerdos y negociaciones sobre temas de pensiones, educación y financiación autonómica. Habla de Gobierno abierto. Tras un discurso como éste se hace muy difícil justificar una manifestación contra el Parlamento por investirlo democráticamente.

Y la prueba del algodón que demuestra que ha sido un buen discurso es el enfado de Podemos e independentistas. Tanto es así que mañana veremos Pablo Iglesias criticando más al PSOE que a Rajoy. Seguro.