lunes, 28 de enero de 2008

Entrevista a rajoy (II)

RAJOY EXPLICA SUS PLANES AL DIRECTOR DE EL MUNDO ANTE LA CIUDAD EN LA QUE NACIO (y II)
«Seré un presidente previsible, patriota, independiente, moderado y resolutivo»

Parte 2ª- LAS PROMESAS (Parte1ª-El Examen)
Una entrevista de PEDRO J. RAMIREZ

Viernes 25 de enero, 20.30 horas. Mariano Rajoy contempla su pasado desde el mirador de La Alameda. «Ahí, al lado de la catedral, está la casa en la que nací», me dice señalando de forma difusa la mole de piedra e historia que emerge entre la noche compostelana, espectacularmente iluminada. «Es la casa de mi abuelo en la Plaza de Toral».


Es la única mirada retrospectiva que va a permitirse el candidato durante una campaña «en la que sólo hablaré de futuro». Quizá por eso ha querido cargar las pilas durante unas horas y mostrarme con orgullo los rincones más hermosos de su ciudad. «¿Por qué no completamos la entrevista, hacemos fotos y organizamos una cena con alguien que te guste en Santiago?». La idea le hizo tilín a Rajoy en cuanto se la propuse, y aquí estamos: él fardando de paisaje y paisanaje; yo recordando los placeres de la vida provinciana.

Sábado 26 de enero, 0.30 horas. Luna casi llena sobre una Plaza del Obradoiro casi vacía. El clamor de un silencio de siglos rebota contra los adoquines húmedos del último tramo del camino santo.

Hemos cenado en Calderón con amigos comunes y hemos pasado por delante de la casa del abuelo. Es un sólido edificio de piedra con la entrada bajo unos soportales, junto a una librería y frente a una fuente de caños oxidados. La Plaza de Toral se llama hoy Praza do Toural, pero Rajoy finge ignorarlo con desdeñosa indiferencia.«Mariano es de los que a Sanxenxo le sigue llamando Sanjenjo», me ha dicho escandalizado un colega de la tierra. «Y a mucha honra», replicará él fumándose un puro. «Qué manía ésta de cambiar los nombres de los sitios... ¿Qué necesidad hay de llamarle México a Méjico?».

Ante la puerta del Hostal de los Reyes Católicos, a un lado la catedral, al otro el Palacio de Rajoi -ésa es la grafía que, en honor del arzobispo que lo construyó, figura en la fachada del bello edificio neoclásico que hoy alberga el Ayuntamiento-, es fácil comprender el hechizo que atrapaba a los peregrinos cuando se acercaban al Pórtico de la Gloria. El líder del PP repite a micrófono cerrado su convencimiento de que va a ganar las elecciones y sus palabras adquieren aquí un valor solemne y profético. Nadie puede decir en este entorno nada a humo de pajas.

Sábado 26 de enero, 11.00 horas. Rajoy ha dormido casi ocho horas, como de costumbre a pierna suelta y sin ningún tipo de pastilla -«¿Pero aunque tengas la cabeza llena de preocupaciones?». «No, mira, yo necesito dormir y duermo bien... siempre»-, y un sol de enero nada santiagueño ha secado en la plaza la humedad de anoche.

El Obradoiro se ha convertido de repente en la desembocadura de todas las Españas: hay turistas canarios, valencianos, asturianos y andaluces. Y, ¡diantre!, todos dicen que van a votar al PP.«Esto debe ser cosa tuya para poner contento al jefe», le digo al líder del partido en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que ha llegado a recoger a Rajoy para llevárselo de mitin, embutido en unos vaqueros deslavados muy de populismo político de fin de semana.

El caso es que el personal estrecha su mano, le cubre de piropos y aliento y aguarda turno para hacerse fotos con el aspirante a La Moncloa. Entonces surge el Rajoy irónico que tanto nos fascina a los periodistas que le tratamos: «Esto es por el careto», me dice en un aparte con distanciamiento brechtiano. Luego hace algunas coñas sobre cómo viviría «como un duque» si el palacio de su arzobispo tocayo fuera en realidad suyo.

Ya puestos, hago por él algo inesperado e insólito: compro un décimo de lotería a un vendedor ambulante y se lo regalo como prueba de gratitud por su paciencia durante cuatro jornadas de grabadora y cámaras fotográficas, preguntas y repreguntas. Es lo que los adictos llaman un número bonito: el 85.607. Mientras se lo doy, le explico mi teoría de los vasos comunicantes de la fortuna y el cupo de buena suerte que cada uno debe guardar para lo esencial: «Cuando el 2 de febrero se celebre el sorteo y compruebes que no te ha tocado, tendrás más posibilidades de que te vaya bien en marzo».

Entonces se acerca una chica catalana con posibilidades de ganar el próximo concurso de guapa con gafas, coge a Rajoy por banda y le explica, así de un tirón, que le ha visto el jueves por la noche en un programa de TV3 en el que la entrevistadora le daba mucha caña por defender el bilingüismo en la escuela, pero que ella le anima a que siga haciéndolo, porque ella habla en catalán con su padre, que es andaluz, y en castellano con su madre, que es catalana, y se da cuenta de los problemas que tienen los niños cuando ve que «la hija de 10 años de mi pareja» no sabe escribir en castellano...

A Rajoy se le ilumina la cara cuando, por las mismas, ella le cuenta cómo ha oscilado su preferencia política: «La última vez voté a CiU porque la cosa no estaba clara, pero siempre he sido votante del PP». Superado lo de Irak, superado lo del 11-M, ¿cuántas personas como ésta, reales como la vida misma, volverán a confiar en Rajoy y su partido? Entre los indecisos y los nuevos votantes se decide la contienda. El candidato se ve ya formando gobierno).

Pregunta.- ¿Es usted un «patriota de hojalata»?

Respuesta.- Ese fue uno de los calificativos que me dedicó en su día Zapatero. Yo me siento profundamente español. Eso es, lisa y llanamente, un sentimiento. Ni siquiera es un acto de voluntad que...

P.- ¿Es Zapatero un «bobo solemne»?

R.- Esa fue mi contestación a lo del «patriota de hojalata».Curiosamente, a él nadie le reprochó sus afirmaciones y a mí si me reprocharon las mías.

P.- ¿No deberían evitar ustedes recurrir a descalificaciones tan pueriles?

R.- Probablemente ni él debería haber dicho una cosa ni yo la otra.

P.- ¿Es usted un pistolero al que sólo le queda una bala en el revólver?

R.- Eso del pistolero suena un poco mal, sobre todo teniendo en cuenta mis nulas habilidades en la materia. No he disparado un tiro en mi vida, excepto en el servicio militar, y no era precisamente de los más aventajados.

P.- Ya tiene otro punto en común con Zapatero. Pero usted sabe a qué me refiero...

R.- En este momento no tengo otro objetivo que ganar las elecciones.Acompañado, por cierto, de la convicción de que voy a ganarlas.

P.- ¿Y si las pierde?

R.- Eso es como si le preguntan a Churchill: «¿Qué va a hacer usted si pierde la batalla de Inglaterra?». No me haga esas preguntas porque tengo un objetivo muy claro y la seguridad de que voy a conseguirlo.

P.- Pero usted ha dicho que, aunque pierda las elecciones, seguirá al frente del PP...

R.- Si el PP quiere, claro.

P.- ¿La dirección o un congreso?

R.- Los militantes. Yo haría lo mismo que en 2004.

P.- O sea, someter su liderazgo al refrendo de un congreso...

R.- Créame que no le he dedicado ni 15 segundos a ese asunto.

P.- ¿Pero una segunda derrota no supondría un contratiempo personal tan contundente como para renunciar a continuar?

R.- No, no. Llevo sólo cuatro años en la oposición y estamos en condiciones de ganar.

LAS QUINIELAS Y EL FUTURO TRAS LA CITA ELECTORAL

P.- El otro día, ante un grupo de compañeros, usted se negó a repetir el juego de meter su pronóstico en un sobre cerrado, tal y como hizo el presidente Zapatero. ¿Le parece una frivolidad o tiene miedo del día en que se abra el sobre?

R.- Ni me parece una frivolidad ni tendría miedo del día en que se abriera el sobre.

P.- Pues dígame, al menos, cuántos escaños cree que va a obtener el PP.

R.- Eso sería hacer una quiniela. Tengo claro que vamos a ganar, aunque no sé por cuánto.

P.- Si lo consigue, se va a sentir el rey del mambo...

R.- Tenga por seguro que no me voy a sentir el rey del mambo bajo ninguna circunstancia. Soy una persona bastante equilibrada en su estado de ánimo. En los buenos y en los malos momentos.Ni tengo grandes euforias ni ninguna depresión.

P.- O sea, que, si se da un gran batacazo, tampoco va a mermar su autoestima...

R.- En absoluto. Eso del gran batacazo ni lo contemplo. Si perdiera las elecciones, como es natural, no me gustaría. Pero de merma en la autoestima nada, porque habré hecho cuanto he podido y sabido para ganarlas, que es lo que va a suceder.

P.- ¿El día que deje usted la política, suceda cuando suceda, qué será usted de mayor?

R.- Aspiro a ser feliz y a que mi familia lo sea. Me gustaría que se me recordara con respeto. Tener la conciencia tranquila al mirarme al espejo. Pensar que he sido un hombre decente.

P.- Me refería a lo profesional. Usted mantiene la plaza de registrador...

R.- Sí, en excedencia especial.

P.- ¿Se imagina volviendo al registro?

R.- Oiga, tengo mi trabajo como cualquiera. Cuando uno se dedica a la política lo hace plenamente. Pero cuando deja de dedicarse, pues esa persona tendrá que trabajar, ganarse la vida y pagar la educación de sus niños.

P.- ¿Elegirá Rajoy a su sucesor como Fraga eligió a Aznar y como Aznar le eligió a usted?

R.- Pregúntemelo dentro de unos años.

P.- Si usted se sale con la suya, sin mayoría absoluta, claro, ¿cómo y con quién negociaría la investidura?

R.- Hay un elemento muy importante que los españoles ya conocen.El señor Rodríguez Zapatero ha dicho que, si no gana las elecciones, no formará gobierno. Yo tampoco. Eso quiere decir que gobernará el que gane las elecciones.

P.- Un momento, ¿qué quiere decir «ganar las elecciones»? ¿Tener más votos o tener más escaños?

R.- Ganar las elecciones es tener más escaños, porque lo que se eligen son diputados. No es una elección directa a presidente del Gobierno.

P.- Pues Zapatero dice que ganar las elecciones es tener más votos.

R.- Será el suyo un sistema parlamentario sui géneris...

P.- El ha dicho que su compromiso es no gobernar si no obtiene más votos que usted.

R.- Ese es su compromiso. El mío se vincula a los escaños, porque éste no es un régimen presidencialista.

P.- Pongámonos en que obtiene usted más escaños. ¿Se imagina negociando su investidura con Izquierda Unida, Esquerra Republicana o el BNG?

R.- No parece, desde luego, lo más razonable.

P.- Entonces, el único grupo que le quedará con un número importante de diputados será CiU, y ya ve usted dónde le está poniendo el listón.

R.- Sí, ellos han dicho que pondrían como condición la retirada del recurso sobre el Estatuto, que no hablarían conmigo si no retiro el recurso. Eso me parece poco serio, porque recurrir el Estatuto no es agredir a quienes lo apoyaron. Es algo normal en una democracia. También la Generalitat, gobernada por CiU, recurría decisiones del Gobierno o de las Cortes, y eso no fue óbice para que tuviéramos, durante ocho años, un pacto de colaboración parlamentaria.

P.- O sea, que en ningún caso cambiaría lo uno por lo otro.

R.- No, porque soy una persona fiable y seria.

No estoy en la táctica, no soy un zascandil. Hemos recurrido porque creemos que el Estatuto no se ajusta a Derecho y porque es malo para los catalanes y para el resto de los españoles.Sería un mal asunto que retirara un recurso de inconstitucionalidad para ser presidente.

P.- ¿Cuál sería entonces su propuesta a CiU?

R.- No le plantearía nada distinto de lo que le planteamos en 1996. Fue entonces cuando hubo mejores relaciones que nunca entre la Generalitat y el Gobierno central y cuando a los catalanes les fue mejor que nunca, porque sólo en Cataluña se crearon 700.000 empleos.

P.- ¿Se imagina al PNV votando su investidura?

R.- Sería una extraordinaria noticia para España, porque significaría que el PNV habría entrado por el camino de la sensatez. Desde luego, no sería a cambio de ninguna concesión soberanista, secesionista o de derecho de autodeterminación.

P.- Si no viera posibilidades de entenderse con los nacionalistas y el resultado estuviera muy ajustado, ¿le ofrecería al PSOE un gobierno de gran coalición, a la alemana?

R.- No lo considero ni conveniente ni necesario. No tenemos tradición de grandes coaliciones. Ni siquiera la hubo cuando se produjo el intento de golpe de Estado. Lo saludable es que haya un gobierno y una oposición.

P.- O sea, que no se ve de vicepresidente de Zapatero.

R.- Francamente, no.

P.- Ni a Zapatero de vicepresidente suyo.

R.- Creo que tendría mejores candidatos para la vicepresidencia del gobierno.

P.- Usted se ha comprometido a no pasar más de ocho años en La Moncloa. ¿Por qué cree que Zapatero no lo hace?

R.- Lo desconozco. Usted se lo ha preguntado... Ocho años son suficientes para llevar a cabo un proyecto político. Después de ese plazo, las ganas, las fuerzas y la ilusión son menores.

P.- Zapatero alega que la experiencia de Aznar fue negativa.Dice que el que anunciara que no volvería a presentarse le condicionó como presidente en su segunda legislatura. Ya sabe usted: la tesis del pato cojo.

R.- No lo veo así, porque, en todo caso, si en tu fuero interno has decidido no volver a presentarte, es indiferente que lo anuncies o no.

LOS ATRIBUTOS DEL GOBERNANTE RAJOY

P.- Defíname en sólo cinco atributos cómo gobernará usted si llega a La Moncloa.

R.- Primero y fundamental: seré previsible.

P.- Aznar era muy previsible. Siempre se dijo eso de él.

R.- Sí, nadie esperaba de Aznar que se levantara por la mañana y tuviera una ocurrencia. Eso es fundamental en política.

P.- ¿Y en segundo lugar?

R.- Independiente. Lo único que condicionará mis decisiones será el interés general.

P.- Le quedan tres.

R.- Patriota, en el buen sentido de la expresión. Luego, moderado.Y, por último, capaz de actuar con determinación. O sea, resolutivo.

P.- ¿A qué gobernante del mundo democrático le gustaría parecerse?

R.- No soy un idólatra. Me gustaría tener lo mejor de cada uno de los mejores. Sobre todo, me gustaría ser un presidente ocupado de lo importante, y no del menudeo. Tener un proyecto nacional con el que se sientan identificados los españoles. Eso es lo que más se ha echado en falta en esta legislatura.

P.- Ha dicho que va a crear un Ministerio de la Familia. ¿Suprimiría, en cambio, algún otro?

R.- El de la Vivienda. Reforzaría las políticas de vivienda, pero, como ha quedado demostrado estos años, el Ministerio no tiene el menor sentido. Hay que ocuparse de verdad de los problemas, no transmitir la idea de que te ocupas de ellos creando un Ministerio y no haciendo luego nada.

P.- ¿Sobran altos cargos en La Moncloa?

R.- Desde luego. Suprimiré la Oficina Económica del Presidente, que sólo ha servido para hacer tráfico de influencias, intervenir en la vida de las empresas y deteriorar la imagen de España en el exterior.

P.- Pero ese órgano lo inventó Aznar...

R.- Aznar creó una Oficina Presupuestaria con el único objetivo de contribuir a reducir el déficit público y cumplir los requisitos de Maastricht. Ahora ya no es necesaria.

P.- Lo que está diciendo es muy grave: que la Oficina Económica del Presidente no se ha ocupado del interés de todos, sino sólo del interés de unos pocos amigos del Gobierno.

R.- Las actuaciones más importantes que conocemos de esa Oficina han sido las intervenciones en las empresas. Primero, en el BBVA y, después, en las sucesivas OPA sobre Endesa. No conozco ninguna actividad suya que haya beneficiado al conjunto de los españoles.

P.- ¿Por qué el PP no reaccionó de modo más contundente cuando el presidente de la CNMV denunció que, desde la Oficina Económica, se le había entregado un informe contra el presidente del BBVA?

R.- Hicimos todo lo que pudimos. Lo denunciamos en el Parlamento.Era una acusación muy grave y, por eso, pedimos una comisión de investigación, pero el Gobierno no quiso. Hubiera sido muy ilustrativo que el señor Conthe hubiera ido allí a explicar esas actividades de la Oficina Económica del Presidente, pero no tuvimos los votos para conseguirlo.

LOS DEBATES TELEVISADOS DE LOS CANDIDATOS

P.- ¿En qué medida decidirán los debates televisados las elecciones?

R.- Van a ser muy importantes. A la gente le van a interesar mucho, porque van a servir para clarificar toda la confusión e incertidumbre que se han generado en España durante estos cuatro años.

P.- ¿Acudirá a los debates a movilizar a sus votantes, o a captar a los indecisos?

R.- Acudiré con un objetivo universal. Voy a invitar a los españoles a hacer una reflexión sobre lo que ha ocurrido en España en esta legislatura, e intentaré ayudarles a hacerla.

P.- Zapatero dice que lo único que le preocuparía es que el debate se volviera agrio. ¿Aportará usted acritud al debate?

R.- A mí tampoco me gusta la acritud. Más que acritud, intentaré aportar verdades.

P.- Lo que pasa es que las verdades pueden resultar agrias.

R.- Sí, pero ¿qué es más importante, la verdad u otra cosa?

P.- ¿Ganará usted los debates?

R.- Me siento capaz de ganarlos porque tengo mejores argumentos, porque conecto mejor con las preocupaciones de la gente y porque tengo mejores recetas. Además, hay una cuestión de procedimiento importante: voy a tener el mismo tiempo que él.

P.- ¿Alude usted a alguno de los debates que ha perdido en el Parlamento?

R.- A veces he tenido cinco minutos de réplica para contestar a una intervención de 55.

P.- Cuando habla de conectar con la gente, ¿se refiere, por ejemplo, a aquel programa, Tengo una pregunta para usted?

R.- Claro, a mí lo que me gustaría es poder hablar, uno por uno, con los 44 millones de españoles. Tenga la seguridad de que entonces tendría un resultado como nunca.

P.- Sólo necesitaría 44 millones de minutos.

R.- En aquel programa me sentí muy cómodo y a gusto, porque hablamos de lo que siempre digo que le importa a la gente: de los sueldos, de las pensiones y hasta de la carrera de Enfermería, que era lo que le interesaba a una señora que estaba allí.

P.- Es verdad que en Tengo una pregunta para usted hablaron de los sueldos... incluido el suyo. ¿Por qué se escabulló aquel día?

R.- Se lo voy a decir. Esperaba esa pregunta y no tengo ningún inconveniente en contar cuál es mi sueldo, tal y como enseguida hice. Lo que pasa es que me lo preguntó una mujer que dijo que vivía con 300 euros al mes, y me pareció que podía resultar ofensivo decírselo a ella. Si el que me lo hubiera preguntado hubiera sido el abogado de Bilbao que intervino luego, se lo habría dicho allí mismo.

P.- Pues, con ese rasero, el que lo va a tener difícil va a ser Pizarro, porque, si usted sintió pudor al hablar de su sueldo, no digamos él sobre su finiquito...

R.- El señor Pizarro venía de Teruel, como yo de Pontevedra, que supongo que es algo parecido. Se ha hecho a sí mismo, se ha ganado la vida a base de esfuerzo y ha triunfado profesionalmente.Ahora baja a la arena política renunciando a todo, a palo seco, y eso es una garantía para cualquier ciudadano. Es el prototipo del político que inspira confianza. Ha ganado dinero porque se lo merecía, y ahora viene aquí a no ganar un duro. No sabe usted la tranquilidad que supone presentarse con un número dos así.Tenemos que valorar al que se esfuerza, trabaja y tiene éxito.Y, si le pagan, pues muy bien.

P.- Estoy de acuerdo, pero la envidia sigue siendo el primero de los pecados capitales de los españoles.

R.- Lo que le voy a decir no es matemáticamente demostrable, pero me dice mi nariz que esos ataques pinchan en hueso, porque la gente ya está harta de demagogias, como el viejo discurso de la izquierda sobre los ricos y los pobres. A mí me van a votar mucho más las personas corrientes que las élites.

P.- ¿No le preocupa, de cara a los debates, que exista el lugar común de que Zapatero es más simpático que usted?

R.- Oiga, yo soy bastante simpático... qué quiere que le diga.

P.- Tal vez lo que ocurra es que él se hace mejor el simpático.

R.- Eso, sin duda. Pero cuando hablemos de España, del terrorismo o del poder adquisitivo, los espectadores valorarán más la responsabilidad que la habilidad para hacerse el simpático.

P.- ¿Qué hará cuando Zapatero le diga: «Mire, yo ahora soy el presidente, y hay debates. En cambio, cuando dependía de usted no los hubo»?

R.- Si me lo recuerda delante de todos los españoles, le diré que lo mío fue un error y que en eso él tenía razón.

P.- ¿Por qué cometió ese error?

R.- Probablemente, porque hace cuatro años estaba muy encorsetado.

P.- ¿Y por qué lo estaba? ¿Sentía que alguien le vigilaba desde arriba?

R.- No, en absoluto, pero acababa de salir del Gobierno, no había tenido la experiencia de esta otra forma de hacer política...Qué quiere que le diga. Ahora, en cambio, me siento muy feliz porque hago lo que quiero y aquello en lo que creo. No le quepa la menor duda de que estoy siendo mucho más yo mismo ahora que hace cuatro años.

P.- ¿Qué quería decir cuando, en el Foro de EL MUNDO, aseguró: «Mi adversario no es tanto el PSOE como las televisiones»?

R.- Que es muy difícil explicar en un corte de telediario de 20 segundos quién eres tú, cómo ves la vida y qué propones. Tres programas como el de Tengo una pregunta para usted me hubieran venido muy bien, pero sólo he tenido una oportunidad en toda la legislatura.

P.- Se queja de falta de oportunidades y, sin embargo, el PP ha boicoteado un programa de debate con el tiempo tasado como es 59 segundos.

R.- Estuvimos un tiempo sin ir a ese programa de la televisión pública porque no me parecía que fuera objetivo y que generase igualdad de oportunidades.

P.- Pero la mesa se comía el micrófono de igual manera para todos.

R.- Así es como nosotros lo veíamos. Luego hemos vuelto, y seguiremos yendo si ese programa funciona de manera razonable.

P.- ¿No había también en su comentario en el Foro de EL MUNDO una crítica a cómo le tratan las televisiones?

R.- A lo mejor no debía decirlo ahora, pero yo creo en el humor, que es muy relajante y ayuda al equilibrio. Pero en España sucede algo que no pasa en ningún país del mundo, y es que se hace mucho humor a costa de la oposición y muy poco a costa del Gobierno, a pesar de que éste resulta una fuente de inspiración inagotable.

P.- O sea, que cuando está en casa y ve que se burlan de usted, lo que se lo ocurre pensar es: «¡Coño, podrían burlarse también del otro!».

R.- Claro, pero eso es humano, ¿no?

P.- ¿Privatizaría usted los canales autonómicos?

R.- Las razones que, en su día, pudieron justificar la existencia de televisiones públicas cada vez son menores. Yo soy un decidido partidario de que el llamado apagón analógico se lleve a cabo en la fecha prevista de 2010. Cuando la Televisión Digital Terrestre funcione plenamente, perderá mucho sentido la existencia de televisiones públicas.

P.- ¿Se refiere también a las cadenas nacionales?

R.- Evidentemente. Soy partidario de un modelo de televisión pública dedicado a la educación, la cultura, la promoción de España en el exterior, algunos programas sobre el Parlamento...Un modelo al estilo de la BBC y con cargo al presupuesto que no compita en el mercado de la publicidad. Hacia ahí vamos.

P.- ¿Qué hará usted para mejorar la capacidad legal del Estado en la lucha contra ETA?

R.- Yo creo que hay leyes suficientes, pero hay que tener voluntad de aplicarlas; espectáculos como el de ANV o del PCTV no deben volver a repetirse. En cualquier caso, lo más importante es dejarle claro a ETA que no va a conseguir sus objetivos políticos porque nadie va a negociar con ellos. Una vez sentado esto, voy a proponer que no prescriban los delitos de terrorismo y aplicaré el cumplimiento íntegro de las penas de 40 años de cárcel por asesinato. El que mata ha de saber que va a cumplir 40 años de cárcel.

P.- ¿Qué hará usted para impedir que, el 25 de octubre, Ibarretxe lleve a cabo su anunciado referéndum?

R.- Restablecer la tipificación como delito de la convocatoria de un referéndum ilegal. Hay otros que no se toman en serio este asunto, pero yo sí. A partir de ahí, aplicaría la ley. Esos desafíos no son aceptables en una democracia moderna y el PNV debería reflexionar sobre ello.

P.- ¿Qué hará usted para que se cumpla de forma efectiva la Ley de Banderas?






R.- Modificar el Código Penal, estableciendo una sanción de inhabilitación y otra de multa para los altos cargos que la incumplan. Sería mucho más fácil hacerlo, igual que lo del referéndum, si nos pusiéramos de acuerdo con el PSOE, pero, en todo caso, yo lo haré.

P.- ¿Qué hará usted para que en Cataluña o en cualquier otro lugar de España todos los padres puedan escolarizar a sus hijos en castellano?

R.- Elaborar una Ley de Desarrollo Constitucional de los Derechos Fundamentales. Lo más triste es que el señor Rodríguez Zapatero mire para otro lado cuando se produce la vulneración de ese elemental derecho, que no reconozca ni siquiera la existencia del problema y que sean los socialistas catalanes los que me acusen nada menos que de promover un «tsunami integrista» por pedir que se garantice ese derecho fundamental.

P.- ¿Qué hará usted para que en el País Vasco no existan calles y plazas dedicadas a la memoria de los terroristas?

R.- Eso es ilegal desde 2002. Y haré lo mismo que con la Ley de Banderas: castigarlo con inhabilitación y multa. Ya verá como la gente toma nota. Como tomará nota de la sentencia del caso Atutxa, que viene a decirnos a todos: «Aquí hay reglas del juego a las que están sujetos desde el Rey hasta el último de los españoles».Si hay alguien particularmente obligado a cumplir la ley, ésos son los gobernantes, sean del partido que sean.

P.- ¿Qué hará para impedir que un comerciante pueda ser multado en función de cuál sea el idioma en el que rotule sus escaparates?

R.- En primer lugar, esperar al recurso que en ése y otros puntos hemos presentado contra el Estatuto catalán. En segundo lugar, desarrollar el artículo 3 de la Constitución mediante esa Ley de Derechos Fundamentales. Usted, que va mucho a Londres, se habrá encontrado con un sinfín de establecimientos rotulados en chino, coreano o japonés... El mundo va por ahí, no podemos pretender ir en dirección contraria.

P.- ¿Qué hará para impedir que los libros de texto enseñen la Historia de una manera en una autonomía y de la contraria en otra?

R.- Establecer contenidos curriculares comunes, ejerciendo la competencia que, sobre la legislación básica, conceda la Constitución a las Cortes Generales. Si se está trabajando en perfilar una historia europea común, me parece ridículo que nosotros estemos dando pasos atrás.

P.- ¿Qué hará para impedir que siga aumentando el número de inmigrantes ilegales?

R.- Imponer un mayor control de fronteras; prohibir por ley las regularizaciones masivas; advertir que quien entra irregularmente en España no será regularizado nunca; trabajar con la Unión Europea para que haya reglas del juego comunes, y revisar la normativa sobre reagrupación familiar.

P.- ¿Aplicaría los análisis de ADN que ha propuesto Sarkozy para quienes quieran beneficiarse de la reagrupación familiar?

R.- No lo descartaría, para evitar fraudes, pero, sobre todo, hay que crear una normativa europea común. Los derechos y deberes para los inmigrantes tienen que ser los mismos en todos los países de la UE.

P.- ¿Qué hará usted para impedir que siga creciendo la delincuencia?

R.- Seguiré incrementando el número de policías y guardias civiles; impulsaré con mucha contundencia la implantación de los juicios rápidos; endureceré las penas por reincidencia, y modificaré el Código Penal para combatir con más dureza las nuevas formas de delito que ha traído a España una delincuencia extranjera extraordinariamente violenta, de la cual sólo tenemos conocimiento por los periódicos cuando afecta a personas conocidas.

P.- Cuidado, que le van a llamar xenófobo, como acaba de hacer Zapatero con Esperanza Aguirre por realizar una reflexión parecida.

R.- Es un hecho objetivo, diga lo que diga el presidente del Gobierno: junto a quienes se ganan la vida dignamente, que son la mayoría, aquí han venido muchas personas a delinquir; son mafiosos que, además, se comportan con una brutalidad hasta ahora desconocida. Por eso, tenemos que tomarnos muy en serio el problema de la inseguridad ciudadana.

LA MODIFICACION DE LA CONSTITUCION ESPAÑOLA

P.- El PP acude por primera vez a unas elecciones con la propuesta de reformar la Constitución. Zapatero dice que su idea de definir y blindar las competencias del Estado es banal, porque eso ya lo resuelve el Tribunal Constitucional.

R.- Tiene gracia que el señor Rodríguez Zapatero diga eso, cuando él no ha recurrido el Estatuto catalán ante el Constitucional y cuando uno de los efectos más nocivos de ese Estatuto es que interfiere en lo que es la legislación básica del Estado. En la práctica, deja al Estado sin legislación básica. Por eso creemos que la Constitución puede y debe definir más el contenido de esa legislación básica que es competencia del Estado.

P.- Póngame algún ejemplo de en qué materias está pensando.

R.- Este es el único país del mundo en el que el Estado no tiene competencias en materia de urbanismo y ordenación del territorio.Con la actual redacción de la Constitución, tanto una ley del PP que liberalizaba el suelo como otra del PSOE han sido declaradas inconstitucionales. ¿Por qué el Estado no puede tener competencias sobre el urbanismo? Otro ejemplo: nunca podremos reformar la educación si, al final, las competencias básicas del Estado en esa materia se han quedado reducidas a la nada.

P.- Pero también proponen otras reformas que tienen que ver más con las reglas del juego...

R.- Son cosas de sentido común. Mayoría de dos tercios para reformar los Estatutos. ¿Por qué? Porque eso obliga al consenso de los dos grandes partidos. O mayoría de tres quintos para cambiar la Ley Orgánica del Poder Judicial o la del Tribunal Constitucional.Lo que no puede ser es lo que ocurrió en esta legislatura, en la que se cambió el mecanismo de selección de magistrados del Constitucional como una cesión a los nacionalistas, para que éstos, a su vez, apoyaran al Gobierno en la ley que hizo exclusivamente para prorrogar el mandato de la presidenta del Tribunal. Esto no tiene sentido.

P.- Si el PSOE aceptara estas ideas, ¿apoyarían ustedes sus propuestas de reforma constitucional?

R.- Es que, señor director, dicho sea con absoluto respeto, las reformas constitucionales del PSOE no me parecen muy relevantes.

P.- No creo que se pueda decir eso de la equiparación de la mujer en la sucesión a la Corona.

R.- En eso estoy de acuerdo, lo apoyo y me parece muy bien. Pero lo otro se reduce a incorporar los Tratados Europeos a la Constitución, lo cual no tiene ningún efecto jurídico; poner los nombres de las comunidades autónomas, que tampoco lo tiene, y la reforma del Senado, sobre la que aún estoy por ver una propuesta. Todo son palabras huecas y conceptos vacíos.

P.- La Ley Orgánica del Poder Judicial, de momento, se reforma por mayoría como cualquier ley orgánica. ¿Restablecerían ustedes el sistema original de elección de vocales del Poder Judicial por los propios jueces?

R.- Sí, sí. Lo hemos incluido en el programa electoral porque ya tenemos los suficientes años de experiencia como para alejar a los órganos judiciales del lío político.

P.- ¿Y cómo espera que le creamos si, en 1996, también lo llevaban en el programa y no lo aplicaron ni siquiera cuando tuvieron mayoría absoluta?

R.- Entonces se le dio prioridad a llegar al Pacto de la Justicia con el PSOE, que, por cierto, luego ellos rompieron. Pero, como estableció el Constitucional, lo que más se adecua a lo que dice la Carta Magna es que 12 de los vocales del CGPJ sean elegidos por los jueces. Eso es lo que haremos.

P.- ¿Y la Ley Electoral? Dos de cada tres españoles quieren que se reforme, para que los nacionalistas no tengan la sartén por el mango. De momento, su programa sólo incluye el cambio en el sistema de elección de alcaldes.

R.- Si me quejo de lo que ha hecho el PSOE en esta legislatura, yo no puedo hacer lo mismo. La Ley Electoral es una regla del juego tan importante que no me veo cambiándola sin consenso.Lo que haré es pedir un informe a una comisión de expertos y, a partir de ahí, elaborar una propuesta y llevarla al Parlamento.

LAS GRANDES PROPUESTAS EN MATERIA ECONOMICA

P.- ¿Qué reformas económicas concretas propugna usted en este momento?

R.- Convertiré la política económica en el eje de mi actuación.La competitividad de la economía en un mundo global debe ser ese gran objetivo en torno al que un gobernante convoca a los españoles. Como lo fue la Transición o la entrada en Europa.Pero, claro, el objetivo nacional de esta legislatura fue discutir cuántas naciones éramos, hablar de Franco o la República, si la memoria histórica era buena o mala y cómo negociábamos con ETA.

P.- Pero, insisto, ¿cuál es su receta para hacer más competitiva la economía?

R.- Introduciré más competencia en algunos sectores, tal y como hicimos con los teléfonos y el transporte aéreo. Me ocuparé de los precios, a través de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, con un informe semanal para que los diversos sectores se sientan vigilados; fomentaré reformas en la educación, la formación laboral y la conciliación entre familia y trabajo; facilitaré el empleo femenino; permitiré retrasar la edad de la jubilación haciendo compatible el cobro de un sueldo y una parte de la prestación; elaboraré una ley que fomente la unidad de mercado, y, sobre todo, por si le parece poco, aplicaré una gran rebaja de impuestos que es imprescindible para relanzar la economía.

P.- Acaba de anunciar que el IRPF bajará para todo el mundo y que quienes ganen menos de 16.000 euros no tendrán que pagar nada. ¿Cuánto va a costarle eso al Estado?

R.- Esa cuenta no puede plantearse así. La reforma fiscal se hace para volver a crecer más, para que haya más empleo y, al final, se recaude más y se pueda mejorar el bienestar social.Si sólo hiciéramos la pregunta de cuánto cuesta, en ningún país del mundo podrían bajar los impuestos.

P.- Pero Zapatero dice que, según como se aplique, su rebaja del IRPF puede suponer hasta el 40% del gasto de los ministerios...

R.- Cuando hicimos la reforma fiscal en 1998 ya nos dijeron que no nos cuadrarían las cuentas. Bajamos el tipo máximo del 56 % al 45% y también los demás tipos. En 1999 la recaudación fue la misma; en 2000 subió un 13%, y en 2001, un 11%. Se generó credibilidad, se generó confianza y aumentó la actividad económica.

P.- ¿Cuánto están dispuestos a reducir, al final, el impuesto de sociedades?

R.- Hasta el 20% para las pymes y hasta el 25% para el resto, pero no descarto bajarlo hasta el 20% para todas las empresas, si se llega a un gran acuerdo nacional por la competitividad.Le doy mucha importancia a esta rebaja, porque puede ser un gran estímulo para nuestras empresas.

P.- ¿No hubiera sido muy importante en este escenario tener a Rodrigo Rato en las listas electorales?

R.- Siempre es bueno tener a

gente capaz y bien valorada en las listas, pero hay que respetar las decisiones personales.

P.- ¿Se empleó usted a fondo para conseguirlo?

R.- Ese es un concepto jurídico indeterminado.

P.- Quiero decir, si hizo todo lo que pudo...

R.- Percibí que su voluntad era no estar en la política activa.Vamos, no es que lo percibí, es que lo escuché. Pero él está colaborando con nosotros, ha venido a alguna reunión y aquí está la gente de su equipo.

P.- ¿Autorizará la construcción de nuevas centrales nucleares?

R.- Lo que, desde luego, haré será mantener las actuales centrales nucleares que el Gobierno dijo que iba a empezar a liquidar en 2011. Sería positivo que no se jugara electoralmente con este asunto. Cuando oigo decir al señor Rodríguez Zapatero que es antinuclear, dan ganas de decirle: pues ciérrelas todas y actúe en consecuencia. No se debe hacer demagogia, porque, aunque llegáramos al 20% de nuestra producción eléctrica a partir de energías renovables, a ver de dónde sacamos el resto... No tengo la menor duda de que éste es uno de los asuntos más importantes a los que nos enfrentaremos en los próximos años.

LAS ESTRATEGIAS CONTRA EL CAMBIO CLIMATICO

P.- Este debate tiene que ver con el del cambio climático. Usted ha reconocido que metió la pata con aquello de su primo...

R.- Lo que quise decir es que, siendo un problema importante, no es el más importante de la Humanidad.

P.- Entonces fue sólo una manera de expresarse...

R.- El programa electoral incluye una Ley de Medidas contra el Cambio Climático. Pero las mayores fuentes de las emisiones de CO2 son la producción de energía y los automóviles. Tiene gracia decir: vamos a cerrar las centrales nucleares y, a la vez, vamos a luchar contra el cambio climático. Con petróleo y con fuel eso no es posible, y ese modelo nos hace, además, muy dependientes del exterior. Hay que reconducir el debate hacia un nuevo plan energético, porque comprenderá usted que en España no vamos a volver a los tiempos del candil.

P.- ¿Derogaría usted la Ley del Matrimonio Homosexual?

R.- Sólo hay tres países que le llaman matrimonio. A mí eso no me gusta, y por eso la he recurrido ante el Constitucional. Voy a esperar a la sentencia. En cualquier caso, si yo hiciera alguna modificación, sólo afectaría al nombre y no a los derechos y obligaciones que establece esa ley.

P.- Pero si el Tribunal dice que el nombre cabe en la Constitución, ¿respetaría ese criterio y mantendría esa denominación?

R.- En este momento sólo me puedo comprometer a respetar los derechos que esa ley otorga a las personas.

P.- Lo que ocurre es que si el Constitucional avala esa denominación, va a encontrarse usted ante un dilema.

R.- En efecto, me encontraré ante un dilema.

P.- Y sería bueno que los ciudadanos supieran...

R.- Hay un procedimiento muy útil, similar al que voy a aplicar a la Ley Electoral, que es preguntar a organismos como el Consejo de Estado, el Poder Judicial o la Comisión General de Codificación si eso es razonable o no.

P.- ¿No se han confundido demasiado en éste y otros asuntos las posiciones del PP con las de la Iglesia Católica?

R.- En absoluto. La Iglesia católica defiende posiciones morales desde hace 2.000 años. En algunas cosas, el PP coincide con la Iglesia y en otras, no. Siempre he dicho que lo más importante es preservar la propia independencia frente a todo el mundo.

P.- ¿Qué opina del acto del pasado 30 de diciembre?

R.- Pues que la Iglesia tiene perfecto derecho a expresar su opinión, como cualquier otro grupo con el que se sienten identificadas tantas personas.

P.- ¿Comparte usted la opinión del cardenal Rouco en el sentido de que las leyes de Zapatero sobre la familia suponen «un retroceso en los derechos humanos»?

R.- No voy a entrar en esas consideraciones. Lo que creo es que el Gobierno debe hacer un esfuerzo de entendimiento con la Iglesia, como lo han hecho todos sus antecesores.

P.- ¿Pero comparte lo que dijo el cardenal García-Gasco de que por este camino «vamos a la disolución de la democracia»?

R.- Es que es muy difícil juzgar una frase...

P.- Pero esa afirmación suscitó una gran polémica. ¿Estamos yendo hacia la disolución de la democracia?

R.- No quiero polemizar con nadie. Pero no, la democracia no se disuelve. No vamos hacia la disolución de la democracia. Ahora bien, me gustaría saber en qué contexto se pronunció esa frase.

P.- La intervención se publicó en su integridad. Usted siempre se ha considerado un moderado... ¿Pero no nota a menudo que hay demasiados extremistas en actos en los que participa?

R.- Nunca me he dado cuenta de eso. A mí no me gustan nada los extremistas, y creo que los verdaderos extremistas de esta legislatura han sido los socios políticos del señor Rodríguez Zapatero.

P.- ¿Derogaría usted la Ley del Divorcio Exprés?

R.- Nosotros no hemos votado en contra de esa ley, ni nos hemos opuesto a ella, y, por lo tanto, no la voy a cambiar. Pero deberíamos hacer pedagogía sobre el valor de la estabilidad familiar.

P.- ¿Derogaría usted la Ley de la Memoria Histórica?

R.- He votado en contra de ella y la derogaré en todos los aspectos que supongan darle un solo euro a nadie para reabrir heridas entre españoles. O sea que, a tales efectos, el costo de la Ley de la Memoria Histórica se convertirá en cero. En cualquier caso, le aseguro que mi prioridad será ocuparme del futuro y no del pasado de España.

P.- ¿Ni siquiera habrá dinero para quien quiera excavar buscando los restos de sus familiares?

R.- No, no, para excavar ni un solo euro. Eso sí que lo derogaré.Mantendré otras cosas, como las indemnizaciones o prestaciones en línea con las que ya aprobamos nosotros. Pero para reabrir viejas heridas, ni un euro.

P.- ¿Modificaría usted la Ley del Aborto?

R.- No, nosotros hemos convivido con la ley actual entre 1996 y 2004. Lo que procuraría es que se aplicara.

P.- ¿Pero no se está poniendo de relieve que esa ley incluye un gran elemento de hipocresía, que es el de la salud psíquica de la madre?

R.- Si hay un grave riesgo para la salud psicológica de la madre, yo estoy de acuerdo en que se pueda interrumpir el embarazo.El Tribunal Constitucional ha dicho que eso es constitucional.

P.- Lo que pasa es que es un concepto tan subjetivo y tan amplio que, en la práctica, España se ha convertido en uno de los países de Europa en los que se practican más abortos y en un periodo de gestación más avanzado.

R.- Ese es un fraude en la aplicación de la ley; lo importante es que la Justicia actúe, como ha ocurrido en las últimas fechas.Yo estoy lógicamente a favor de la vida, y sólo en las circunstancias excepcionales que contempla la ley se debe poder practicar un aborto. No estoy a favor de que se haga porque sí, ni en el quinto mes de embarazo, ni en el tercero, ni en el segundo.

P.- ¿No habría, como mínimo, que poner un límite temporal al momento en el que se puede abortar invocando la salud psíquica de la madre?

R.- Yo no modificaría la Ley del Aborto, procuraría que se aplicara.Y le recuerdo que el Tribunal Constitucional se pronunció en su momento contra la Ley de Plazos.

P.- ¿Para qué suprimir Educación para la Ciudadanía? ¿No bastaría con reformar su contenido?

R.- No. Si hablamos de valores, lo cual siempre es discutible, pues esos valores deben impregnar todo el sistema educativo.Afectan también al profesor de Matemáticas. Y, si hablamos de contenidos, yo creo que hay que incluir el estudio de la Constitución y los derechos fundamentales en el área de Ciencias Sociales.Tengo claro que suprimiré Educación para la Ciudadanía.

P.- Hablando de valores en la escuela, ¿no hay un grave problema de deterioro de la autoridad del profesor?

R.- Totalmente de acuerdo. Trabajaré para que el profesor sea la persona más prestigiada de todo el sistema educativo. Para que el profesor pueda aprobar y suspender, y eso tenga sus efectos.No consentiré que se pueda pasar curso de matute, porque eso es engañar a los niños, a los padres... y hasta a los abuelos.

P.- Pero eso, por sí sólo, no arregla el problema de la autoridad en las aulas.

R.- El profesor debe tener más capacidad de aplicar normas disciplinarias para que nadie le pierda el respeto. Yo nunca le daría la razón a un hijo mío en contra del criterio y la autoridad de su profesor.

P.- ¿Por qué le da tanta importancia a la enseñanza del inglés? ¿Tiene que ver con su propia carencia?

R.- Es algo que me preocupa mucho. No hay nada en la vida como conocer la realidad para intentar mejorarla. Hubo una época en la vida española en la que mucha gente no tenía la oportunidad de aprender inglés.

P.- ¿Lo ha echado usted en falta en su experiencia como líder del PP, en sus relaciones internacionales?

R.- Claro que lo he echado en falta.

P.- Otro punto en común con «el señor Rodríguez Zapatero»...

R.- Desgraciadamente, sí. Ahora debemos tratar de que, en el futuro, esto no sea así y haya las mismas oportunidades para todos. Que no sólo hablen inglés los hijos de los que se lo puedan permitir. Porque no le quepa a usted la menor duda de que mis hijos van a hablar inglés muy bien. Yo lo que conseguiré es que eso pase con los hijos de todos los españoles.

P.- ¿Aceptaría que los alumnos musulmanes acudan a las aulas con el hijab o pañuelo islámico en la cabeza?

R.- A mí eso no me gusta, porque vivimos en España y todos somos iguales. Eso es la plasmación de una discriminación ajena a nuestros valores constitucionales.

P.- Pero un alumno puede llevar una medalla de la Virgen o un crucifijo.

R.- No es lo mismo, porque la medalla de la Virgen o el crucifijo no reflejan ninguna discriminación.

EL FRACASO DEL PSOE EN LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES

P.- Después de la mala experiencia de Irak, ¿se comprometería a no enviar tropas al exterior si no es con mandato de las Naciones Unidas?

R.- A lo que me comprometo es a no enviar tropas al exterior si no es con mandato del Parlamento español. Ningún país se compromete a más, y hay ejemplos que así lo aconsejan. En Kosovo se intervino militarmente sin mandato de la ONU y se evitó un genocidio. Por cierto, el secretario general de la OTAN era entonces el señor Solana.

P.- ¿Pondría fin al programa y actividades de la llamada Alianza de Civilizaciones?

R.- A la vista de los contenidos que conocemos, y de lo que pasó en Madrid hace unos días, yo creo que esa Alianza de Civilizaciones se basta y se sobra para ponerse fin a sí misma sin que nadie la empuje.

P.- ¿Qué haría para mejorar las relaciones con Estados Unidos?

R.- Ser educado y previsible.

P.- ¿Quién le gustaría que ganara en noviembre?

R.- Me da igual. Me voy a llevar bien con cualquiera que gane, porque es lo que le conviene a España.

P.- Zapatero apuesta por los demócratas. ¿No está el PP más cerca de los republicanos?

R.- Pues depende. No es lo mismo McCain que Bush. Y no es lo mismo la señora Clinton, que estuvo claramente a favor de la Guerra de Irak, que el señor Obama, que no lo estuvo.

P.- ¿Qué le parece que se vaya a crear un Observatorio de la Laicidad si gana Zapatero?

R.- Volvemos a lo de siempre: laicidad, Alianza de Civilizaciones, Memoria Histórica... Oiga, ¿y los precios?

P.- ¿Quién influye más en sus decisiones, su mujer o Arriola?

R.- Depende. En mi casa no hablo mucho de política, porque tengo mucha facilidad para desconectar y, como se dice vulgarmente, cambiar el chip.

P.- ¿Va a tener su esposa, Viri, un papel activo en la campaña?

R.- Me acompañará a los actos que pueda, espero que muchos. El problema es que tengo que avisarla con tiempo, porque ella también tiene sus obligaciones.

P.- Del cero al 100, ¿cuántas posibilidades ve usted de que ella termine dedicándose a la política, como Ana Botella?

R.- Por lo que me ha dicho ella misma, del cero al 100, cero.

P.- ¿Y Arriola?

R.- ¿Arriola, qué?

P.- Que si le hace usted mucho caso.

R.- Es un colaborador del presidente del partido. Yo escucho a mucha gente, porque no me considero en posesión de la verdad.Escucho al señor Arriola, escucho a mi mujer, a la que hago caso en algunos temas fundamentales, como es natural, e incluso leo los consejos que me dan los medios de comunicación. Una de mis virtudes es saber escuchar, pero luego decido lo que me parece más oportuno.

P.- ¿Llevaría usted a Raúl a la selección española de fútbol?

R.- A Luis [Aragonés] le pasa con la selección lo mismo que a mí con las listas electorales. Todo el mundo tiene una opinión sobre quién debe ir.

P.- ¿Quiere decir que su dilema con Raúl se parece al suyo con Gallardón?

R.- A mí me gusta mucho Raúl, pero hay que respetar las razones del seleccionador. El es el que se la juega.

P.- ¿No ve usted, incluso, paralelismos entre los defectos y virtudes de Raúl y los de Gallardón?

R.- A mí las únicas listas que a partir de ahora me importan son las listas de la compra de los españoles.

P.- ¿Cuál es la mujer más atractiva que ha conocido desde que es jefe de la oposición?

R.- Pues mire, la mía.

P.- Perdone, le pregunto por la más atractiva que haya conocido desde que está al frente del PP.

R.- Es que sigue siendo la mía. Y ya sé lo que estará usted pensando.

P.- Que es lo mismo que me contestó Zapatero. ¿Pero no ha habido ninguna mujer, no sé, en la política, en la vida social... que le haya hecho pensar: «¡Caramba, qué persona tan interesante!»?

R.- Pues mire, me gustó mucho Condoleezza Rice. Me pareció una mujer interesante, con ideas muy claras y mucha determinación.

P.- ¿Se imagina usted a sí mismo viviendo una situación personal como la del presidente Sarkozy?

R.- No, no me imagino en esa situación.

P.- Me refiero al hecho de mantener una relación personal bajo los focos de todos los medios de comunicación.

R.- Pues mire, no me lo imagino. Tenga en cuenta que yo soy de Pontevedra.

P.- Muchas gracias por sus respuestas y su tiempo. Como cierre de esta larga entrevista, tiene usted la oportunidad de pedir el voto de manera específica al millón y medio de españoles que son lectores de EL MUNDO.

R.- Convoco a sus lectores, como al resto de los españoles, a un gran proyecto nacional en el que sólo quiero hablar de futuro.Les prometo que intentaré recuperar los grandes acuerdos nacionales, que me ocuparé de los que me hayan votado y de los que no lo hayan hecho. No soy hombre ni de ocurrencias, ni de genialidades, ni de bandazos. Como le he dicho, voy a ser previsible; antepondré el interés de España a cualquier otra consideración; quiero ser patriota y actuaré con moderación y prudencia, pero con toda la determinación y capacidad resolutiva que haga falta. Quiero que los españoles vuelvan a sentirse seguros; seguros de su vida, de su economía y de su país. Sólo así, unidos en lo fundamental y libres de incertidumbres, podemos afrontar el futuro con la ambición que se merece España.

El director de EL MUNDO publicó hace dos semanas una entrevista equivalente con el presidente del Gobierno