lunes, 14 de noviembre de 2016

La superluna: ¿publicidad o astronomía?

La diferencia de distancia de la luna llena respecto a la del 17 de octubre en España será solamente de 1.352 kilómetros, lo que apenas producirá un cambio de percepción del 1% en su brillo y del 0,3% en su tamaño.


N. G. GÓMEZ / EFE
La Luna alcanza su perigeo o punto más cercano a la Tierra cada 27,55 días, pero tres o cuatro veces al año se acerca más de lo habitual, coincidiendo con la luna llena. El 14 de noviembre lo volverá a hacer, en un fenómeno que se conoce como 'superluna' y que tiene más de publicitario que de astronómico.

La del próximo lunes será la más cercana a la Tierra desde 1948 y no se volverá a repetir hasta el 25 de noviembre de 2034, según datos de la agencia espacial estadounidense (NASA). ¿Pero cómo de cerca? ¿Cuántos kilómetros hay de diferencia entre una superluna y otra? ¿Es el ojo humano capaz de captarlo?

La Luna tiene dos ciclos: uno de luna llena a luna llena, con una duración de 29,53 días, y otro que depende de su órbita elíptica alrededor de la Tierra, porque cada 27,55 días nuestro satélite se coloca en el punto más cercano a la Tierra, explica el director del Planetario de Pamplona, Javier Armentia.

"Son dos períodos diferentes, pero más o menos tres o cuatro veces al año esa cercanía coincide con la luna llena y eso es lo que ahora se ha puesto de moda en llamar superluna", asegura, Armentia, quien recuerda que no se trata de un término astronómico.

Y es que en 1979 el astrólogo estadounidense Richard Nolle acuñó el nombre y auguró que en 2011 se produciría una superluna, la mayor, con un aumento de terremotos, lo que no ocurrió, recuerda. "No hay superlunas, no existen, es un término publicitario", insiste este astrofísico.

No obstante, lo que sí ocurre es una mayor y menor cercanía de la Luna a la Tierra y coincidencia con la luna llena (la posición de los perigeos es más compleja aún porque también hay que tener en cuenta la atracción del Sol al sistema Tierra-Luna). La distancia media entre nuestro satélite y planeta es de 384.402 kilómetros. Cuando hay perigeo la Luna está a unos 356.000 kilómetros y cuando hay apogeo (punto más lejano) a unos 406.000.

Con la superluna del lunes los cálculos son que la Luna y la Tierra estén separados por unos 356.500 kilómetros; en la de 1948 lo estuvieron a una distancia parecida (356.490 kilómetros) y en la de 2034 lo estarán también (356.446 kilómetros), detalla Armentia.

La diferencia es de unos 500 kilómetros y para este astrofísico esta cifra "no es nada" en comparación con una más global de 356.000 kilómetros: "El ojo humano es incapaz de captar esta diferencia".

Armentia no niega los cálculos de la NASA (cercanía de 1948 y 2034), pero insiste en que las superlunas son fenómenos normales: el lunes no se va a ver una superluna, sino una "luna llena preciosa, como la de octubre".

La NASA señala que la próxima superluna será especialmente súper porque precisamente este satélite no estaba tan cerca de la Tierra desde hace 68 años, lo que promete -indica en su web- un buen espectáculo. Según sus datos, la Luna aparecerá un 14% más grande y un 30% más luminosa. Esta comparación es respecto a su apogeo (el punto más lejano) y no en comparación con otro perigeo.

En este sentido, la diferencia entre la distancia a la luna llena del 17 octubre de 2016 y la del lunes, para un observador en España, es de solamente 1.352 kilómetros (un 0,3% más grande), lo que produce un cambio de brillo menor al 1%, apunta Armentia.


Esta "cercana" luna llena se verá mejor o peor dependiendo del país: en España el mejor momento coincide con el día (14.52 horas peninsular), así que la noche del domingo al lunes y del lunes al martes merecerá la pena mirar al cielo.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Trump imperator. Pero menos...

Cuando ganó Reagan, toda la izquierda y los medios progres pusieron el grito en el cielo y ridiculizaron al nuevo Presidente, como están haciendo ahora. Los líderes de  países socialistas y democristianos también expusieron sus temores de un desequilibrio que provocaría el caos mundial. Hacían bien en alertar, pero su alerta no era por el perjuicio que Reagan sería para el mundo sino para "su" mundo, como así fue. Aquel Presidente es recordado por los americanos como uno de los mejores que han tenido, y por el mundo como quien propició un nuevo orden mundial que acabó con la guerra fría y el telón de acero, simbolizado por la caída del muro de Berlín.

En España es tradicional descalificar cuando gana un líder que no es de izquierdas. Por lo visto no se es demócrata si no se es de esa cuerda. Según esa corriente es democrático hasta el comunismo por el simple hecho de que no es de derechas. Y no se enteran de que eso está cambiando, esa división es obsoleta. Trump no es ni de izquierdas ni de derechas, es americano. No es idealista, es práctico. Y no es un funcionario, es un emprendedor.

Hoy parece repetirse la misma canción, y ya tiene gracia la reacción de Merkel, por poner un ejemplo, diciendo que vigilará la moralidad del nuevo Presidente. Ella, que con la moralina de su política inmigratoria se ha cargado la Unión Europea. El Brexit y el incremento de populismos extremistas y xenófobos en Europa es consecuencia de esa política. Cuando se da a los de fuera más de lo que tienen los de dentro con su esfuerzo diario, pasan estas cosas.

Así que dejemos de gemir como si Trump fuera a traer a los Cuatro J‌inetes del Apocalipsis y ajustémonos a la realidad. Repito: este hombre es fundamentalmente pragmático, no un idealista, y es del Partido Republicano, no de un grupo populista independiente. Su candidatura ha hecho que dicho partido ganara en el Congreso y el Senado. Y tampoco creamos que los estadounidenses se han vuelto locos o son tontos, tan sólo están hartos de que les tomen el pelo dentro y fuera de sus fronteras.

Y desde luego que no es él quien va a poner al mundo en riesgo de una tercera guerra mundial, puede que todo lo contrario. Por no recordar que esa tercera guerra ya está en marcha, y no hablo de la del extremismo yihadista contra todo lo demás, sino de todo lo demás entre ellos mismos. Ya se habían roto tratados que eran una garantía para que eso no ocurriera. El entendimiento con Putin puede resolver esos temas y volver a recomponer dichos tratados así como rebajar la tensión que Clinton había aumentado con Rusia en Siria con el asunto del espacio aéreo de exclusión que pretendía imponer allí. Se habla también de la reacción cubana, cuando esa reacción no es más que teatro para consumo interno y lograr una unión de los cubanos ante una posible e inventada agresión externa.

Trump no puede romper con Cuba sencillamente porque no interesa a los intereses americanos, por ello no lo hará. No lo creo, no va a ceder la influencia en aquella zona a Rusia que anda como loca por tomarle el relevo. Y ahora, con el nuevo canal panameño Ruso-Chino-Iraní, mucho menos.
Se habla de que una de sus primeras visitas podría ser a Corea del Norte a pesar de que sus intereses están en la del Sur. Pero es que en esa zona hace falta un deshielo inmediato si no queremos alguna explosión que desencadene un caos de agresiones en gran escala. A los locos hay que calmarlos y ayudarlos a que se sigan creyendo Napoleón para así evitar que intenten serlo.

Así que, a pesar de sus numeritos, no creo que Trump sea lo que se dice que es; en absoluto. No se llega a donde ha llegado siendo homófobo, machista, racista y no sé cuántas cosas más que los medios progres -y no tan progres- dicen que es. Pero es que ha lanzado dardos muy potentes contra los medios y puede desmontar el bluf en el que se han convertido muchos de ellos -incluyendo a analistas y periodistas varios- y eso les duele.

La democracia americana nada tiene que ver con el circo partitocrático que tenemos aquí y en Europa. Congresistas y Senadores estadounidenses se deben a sus electores, no a sus partidos. El nuevo Presidente tampoco es títere del partido por el que se presentó, ni los congresistas y Senadores son títeres suyos. Suponiendo que quisiera poner en marcha alguno de los disparates que dijo en campaña, cosa que dudo pues campaña era y allí no se andan con chiquitas -y si no, repasen lo que Obama dijo de Hillary cuando se enfrentaron en Primarias-, Congreso y Senado frenarían dicho intento.

No hay más que ver que Obama lleva sin poder sacar adelante ninguna ley desde hace tiempo, precisamente por la oposición en dichas Instituciones incluso de parte de sus compañeros de partido. Aquello no es Europa, ni los americanos tienen vocación de ser protegidos. Ese intento fracasado de "Estado de Bienestar" que Obama quiso implantar empobreciendo a las clases medias será, cuanto menos, corregido. Los americanos prefieren protegerse ellos mismos con su dinero, no entregar el dinero al Estado para que lo haga él. Eso sólo a nivel de Defensa, pero no con otras cosas.

Lo que sucede allí no es tan sencillo, Trump lo simplificó para una campaña electoral, pero sabe perfectamente lo que hay. Creer que ha llegado a donde ha llegado siendo tonto sí que denota tontería. Allí hay un rechazo a lo establecido que él ha aprovechado haciendo creer que es contrario a lo establecido, incluso si lo establecido es su propio partido, lo que puede ser todo un doctorado en márketing. Pero él no es un independiente, se presenta por el Partido Republicano y ha recibido los votos de quienes votan a ese partido por razones diversas, más los que le han votado a él por parecer que está contra todo lo que se menea incluso en ese partido.

Trump no es un populista, tan sólo ha hecho una campaña populista; pero su campaña no es su programa. Es el candidato del Partido Republicano, no de la extrema derecha ni del populismo.

Así que menos clamar, menos propaganda ridícula, menos meter miedo, menos programas de política basura y menos querer decirle a la primera potencia democrática lo que es la democracia, que no parece muy sensato eso de intentar enseñar a tu padre a hacer hijos. Ya vimo en qué se quedó la alerta sobre el hundimiento de las bolsas cuando se supo la victoria de Trump. Sensatez, objetividad y paciencia. Lo de que Muslámen Woman se erija en consejera de la política mundial, para los programas basura.

martes, 8 de noviembre de 2016

Cabalgando desconciertos.



Podemos dice, por boca de su secretario de Relaciones Internacionales, Pablo Bustinduy, que "Nos desconcierta que el Rey, que se supone nos representa a todos, vaya a sacarse fotos con dictadores sanguinarios". En enero, cuando se supo que había intención de que se realizara este viaje, Podemos pidió directamente que se suspendiera.

Cuando "dictadores sanguinarios" les dan dinero a ellos para ayudarles a implantar en España y América latina movimientos desestabilizadores, entonces hay que "cabalgar contradicciones" y aceptarlo. Pero si es para crear 3.000 puestos de trabajo a españoles y generar riqueza que permita ayudar a mantener el Estado de Bienestar para todos, entonces no; entonces se desconciertan.

Eso sí que son desconcertantes cabalgadas. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

No ganará por los pelos.


Viendo y oyendo la campaña de descalificaciones y el nivel y orientación de los descalificadores, me empieza a dar en la nariz que al final gana. Y no será por los pelos, aunque suene a juego de palabras.

viernes, 28 de octubre de 2016

El troll del Congreso.



Pablo Iglesias se rige por Twitter. Allí se hace valer de hordas de activistas que agitan a su gente y de trolls que generan tuits y ataques que luego se reflejan en los medios y dan la impresión de que "la red" se mueve en un sentido u otro. Es una falacia virtual, pero les funciona. Y esa estrategia también la usa en el Parlamento utilizando éste sólo como escaparate propagandístico para crear la virtualidad de que es oposición cuando en realidad es el piquete de demolición.

A los trolls se les descubre descalificándolos un poco con humor -eso les descompone y hace que salga el bicho que tienen dentro- para a continuación ignorarlos. Y si patalean en demasía, bloquearlos para que no adquieran el protagonismo del debate que buscan reventar. Es el archiconocido por los internautas avezados "don't feed the troll" (no alimentar al troll) que es el modo más efectivo de anular su agitación.

Ayer tuvimos ocasión de ver en el Parlamento las dos formas de tratarlos y el resultado de ambas. Iglesias estuvo provocando con diatribas, descalificaciones e insultos a los parlamentarios, al tiempo que demostró su simpatía por quienes desde el exterior descalifican al Parlamento como sede de la representación popular. Para él y para esos que jalea, dicha representación la tienen ellos en exclusiva. Y en la calle y agrupaciones, no en las Instituciones.

Están en modo agitpro -agitación y propaganda- y, como dije, piquete de demolición. Respetan tanto al Parlamento como su amado Maduro, o sea, nada; y van a por él. Quieren proyectar la imagen de unas Instituciones obsoletas y opresoras que justifique dicha demolición. Y son maestros en la utilización de la imagen, por lo que intentan conseguir esa imagen como sea. Nada les alegraría más que lograr el sábado una imagen de una carga policial contra "la gente" que rodee el Congreso. La de él con sus compis saludando a esos que le niegan la representación hasta a él mismo la logrará al salir a saludarlos, con la complicidad impagable de los medios de comunicación y sus cámaras, claro. La otra intentará lograrla si sus "cachorros" logran provocar lo suficiente a la Policía.

En el interior de la Cámara busca provocar para lo mismo, para lograr una reacción que le dé la excusa para montar el numerito y esa imagen que utilizar. Ayer lo logró cuando el portavoz del PP, Rafael Hernando, cayó en la trampa y, con su habitual torpeza, se puso a su misma altura. Hoy se habla más de Podemos que de lo que realmente pasó en el Congreso.

Han conseguido eclipsar el paseo triunfal de Rajoy que se comió literalmente a todos los oradores. A Iglesias lo trató con humor, sí, pero con un humor que descalificaba. Tal como uno se burla sutilmente del ignorante que se las da de ilustrado. Y la prueba de que funcionó está en como "las redes" y sus trolls se desgañitaban intentando contrarrestar el ridículo en el que estaba quedando su líder.

Rajoy desenmascaró al troll y lo ninguneó. Rivera lo volvió a subir al dedicarle más tiempo del que merecía. Y Hernando lo encumbró al regalarle la ocasión que buscaba para lograr lo que hoy vemos en primera plana. No es el modo ni era el momento; no se puede discutir con un idiota de idioteces pues te ganará por experiencia. Pues lo mismo con los agitadores. No los agites pues son expertos en eso. Ignóralos y los desarmarás.

Ya habrá ocasiones y medios en los que trabajar para desenmascararlos, pero no les pongas las cámaras delante porque la montan. Hoy esos que rodearán el Congreso diciendo que no les representa tienen un elemento más que esgrimir: no les dejan hablar. Y da igual que hayan hablado por los codos, lo que queda y lo que les vale es que no les han dejado hablar una vez para aprovechar que uno de sus descalificados intentara descalificarlos.

No era el momento de intentar hacer lo que no se ha hecho en tanto tiempo. Y si alguna vez hay que entrar en ese terreno no se puede hacer con mediocres, sino con expertos parlamentarios de mucho más nivel que el que tiene el portavoz popular. Intentar jugar al populismo con los populistas no funciona, los expertos son ellos.

Ayer Iglesias provocó y Hernando entró al trapo. Cierto que jaleados por quienes están hartos de aguantar insultos, pero no era el momento de jaleos sino de reforzar a Rajoy. Y ha reforzado a Iglesias. Era el momento de las neuronas, no de las tripas. Tremenda torpeza.

Si los populistas actúan como en Twitter y se ponen en plan troll para descalificar, hay que fijarse en quienes en dicha red anulan el efecto de los trolls, no en quienes los hacen famosos. Pues habrá que actuar igual.