miércoles, 30 de septiembre de 2020

El chulo del hemiciclo.


El macho alfa, el chulo fanfarrón, el machista que ve la política como algo que hay que hacer con masculinidad, llama tener agallas a salir a la calle a patear a la policía y a los rivales, cosa que le emociona. O sea, a los enemigos, y está calentando el enfrentamiento por ver si nos lleva a lo que cree que será su paranoica y psicópata revancha de una guerra que perdieron sus ancestros bolcheviques en España.

Siguiendo el manual del revolucionario comunista acusa a los demás de lo que ellos hacen, en este caso sembrar el odio y el resentimiento. El comunismo jamás triunfó sin provocar previamente la división y el enfrentamiento. Eso es para él tener agallas, ya lo dijo aquella vez refiriéndose al "lúmpen" que, curiosamente ahora es criadero de sus votos. Repitiéndolo en aquel mitin defendiendo que hay que hacer la política con cojones

Hoy lo ha dicho más fino pues el chulo de barrio es Vicepresidente. Y hay una cosa que debe preocupar: el comunismo cuando llega al poder no lo abandona por medios democráticos.

sábado, 26 de septiembre de 2020

Golpe a la Constitución.

"La legalidad y legitimidad que avalan al rey están en la Constitución que sí fue votada y aprobada. No sucedió lo mismo con la II República, advenida tras unas elecciones municipales en las que ni siquiera ganaron los partidos republicanos."

“Felipe no serás Rey, que vienen nuestros recortes y serán con guillotina”. Lo dijo en 2013 la que hoy es ministra de Igualdad y compañera de finca del vicepresidente Pablo Iglesias. Pero esto ya no es un juego. Las asambleas de COU que acampaban en las calles del 15-M y escribían consignas en cartones o amenazas de muerte en las redes están ahora en el poder gracias a Pedro Sánchez, que ya ha cruzado la frontera de lo permisible en una democracia.

Cuando el gobierno, rompiendo una tradición y una lógica, veta la presencia del Rey en la ceremonia de entrega de despachos judiciales con la excusa de la seguridad, y contra su voluntad, llegamos a un momento de serio peligro institucional. No es la primera vez que sucede pero sí la más grave. El rosario de desaires a la Corona por parte del gobierno Sánchez-Iglesias es de sobra conocido y comenzó vetando sus viajes oficiales y relegándole ostensiblemente a un segundo plano en actos. La cota alcanzada este viernes es una irresponsabilidad histórica.

Circula ya la versión oficial en la que se asegura que el propio Felipe VI estaba de acuerdo con la medida del Gobierno. Seguramente será el argumento de la prensa afín la próxima semana a sabiendas de que Zarzuela no va a entrar en un juego de confirmaciones o desmentidos. Pero dicha versión no cuadra con los hechos: la llamada del Rey a Lesmes y ese “viva” al rey, sin el rey, como desagravio, seguido de un comentario que el ministro Campo niega que sea suyo gracias a la mascarilla — “se han pasado tres montañas”, o algo parecido — no apuntan precisamente a la anuencia de Felipe VI. Aun si cuadrara, la ofensiva posterior contra el Rey desde el Gobierno y desde el Partido que está en el Gobierno es de todo punto intolerable. Alberto Garzón, ministro de Consumo, no se ha andado con rodeos:
La posición de una monarquía hereditaria que maniobra contra el Gobierno democráticamente elegido, incumpliendo de ese modo la constitución que impone su neutralidad, mientras es aplaudida por la extrema derecha es sencillamente insostenible.
Maniobrar contra un gobierno democráticamente elegido es golpismo, sin más. Y tal acusación sí que es “sencillamente insostenible” y debería traducirse, de momento, en la inmediata destitución del ministro Garzón. Lejos de ser así, el Gobierno lo arropa, según informa Ketty Garat en Libertad Digital.

Lo de Pablo Echenique basando su argumento en que al rey no le ha votado nadie es una declaración, como casi todas las suyas, al margen de la Constitución, agravada al ser un portavoz parlamentario que ha jurado o prometido su cargo —ya ni eso se observa en las tomas de posesión— acatándola.

La legalidad y legitimidad que avalan al rey están en la Constitución que sí fue votada y aprobada. No sucedió lo mismo con la II República, advenida tras unas elecciones municipales en las que ni siquiera ganaron los partidos republicanos —y aunque así hubiera sucedido, no se votaba eso— y coadyuvada por la extraordinaria agilidad de piernas de Alfonso XIII. Pero, por lo que parece, la tradición izquierdista de hechos consumados está de nuevo a la vuelta de la esquina. Esperemos que no ande tan cerca el miedo endémico de la derecha y, esta vez, doy por descontado que La Zarzuela seguirá en su sitio.

Siguiendo con la versión del Gobierno, si hay un “problema de seguridad” por el hecho de que el rey visite Barcelona coincidiendo con la eventual inhabilitación de Torra es porque el Gobierno de España renuncia a su autoridad en la Cataluña golpista de Torra, cuestión que también es un grave incumplimiento de la Constitución. ¿El Gobierno no puede o no quiere garantizar la seguridad del rey? ¿Debe el rey quedarse en su casa porque el representante de un gobierno autonómico golpista puede ser inhabilitado? Cumplir y hacer cumplir la Ley es el deber de un Gobierno de la nación y en estas horas estamos ante una gravísima dejación de funciones que no puede sino interpretarse como una deslealtad hacia la Corona sin precedentes en la democracia, muy al contrario de lo que trata de difundir el Gobierno Sánchez-Iglesias.

Y faltaba por hablar, precisamente, el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, que lo hizo el viernes también en Twitter, cobarde costumbre que ayuda a todos los políticos a esconderse de la realidad:

Respeto institucional significa neutralidad política de la jefatura del Estado, renovación de los órganos judiciales en tiempo y forma, actuaciones de la fuerza pública proporcionales. Art.1.2CE: La soberanía reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado

Pero el artículo 1 tiene un tercer punto que no cita el vicepresidente porque la Ley nunca es un obstáculo para según qué fines y un simple punto siempre te puede estropear un argumento pretendidamente profundo:

Art.1.3 CE: La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

No hay otra forma de acatar la Constitución que hacerlo en su integridad, sin mutilar artículos. El punto 3 existía ya cuando la Constitución española se aprobó abrumadoramente por la sociedad española. Por más que lo esconda el vicepresidente del Gobierno que juró o prometió acatarla y que juró o prometió lealtad al Rey, ahí va a seguir. Que sea republicano de la Segunda no le da derecho a evadirse de su cumplimiento aunque sea arraigada costumbre, tomada por legítima. Ya lo hacía cuando disertaba sobre la guillotina como instrumento democratizador, como lo hizo su compañera sentimental y ministerial Irene Montero.

Iglesias es, como diría su depurado amigo Errejón, el “núcleo irradiador” de esta campaña desatada contra la Corona que pretende un desgaste artificial para, sin demanda social alguna, imponer una República de facto como única salida. Qué mejor que intentarlo en un momento de hartazgo e incertidumbre como el que estamos viviendo por culpa de una pandemia. Es en esos terrenos donde mejor se mueve la izquierda que busca la ruptura, al borde del punto de ebullición. Iglesias lo ha sembrado pero la responsabilidad es del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ahí si ha acertado Pablo Casado:
Los ataques del Gobierno al Rey son intolerables. Si Sánchez no desautoriza inmediatamente a su vicepresidente y ministros será responsable de la más grave crisis institucional de nuestra historia reciente. Y actuaremos con firmeza contra esta subversión del orden constitucional.
El error es decirlo por Twitter y no convocar una rueda de prensa urgente, pero esa batalla ya la doy por perdida. Quedo a la espera de esa anunciada “firmeza contra la subversión del orden constitucional”. De lo contrario, como diría el ministro Illa en su traición a la Comunidad de Madrid, “vienen semanas difíciles”. Muy difíciles.

Javier Somalo.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Asalto a Palacio.


Sánchez parece que apoya sin fisuras a Garzón e Iglesias, y se comenta que en Moncloa están cabreados porque dicen que el Rey ha traicionado a Sánchez. Esto es de una gravedad inusitada, esta panda nos acabarán llevando a un enfrentamiento como ya hizo el Frente Popular la última vez que llegaron al Gobierno de España. Los comentarios que se dicen en Moncloa llegan hasta a amenazar al Jefe del Estado diciendo que no es intocable.
Esta imbecilidad de decir que ha sido la Casa Real quien decide que el Rey no haya ido a Barcelona, no sólo no se sostiene sino que sería una dejación de funciones del Gobierno, que es quien tiene que decidir a dónde va o no va el Jefe del Estado. Y otra imbecilidad es el no dar las razones por las que no era conveniente su presencia en Barcelona. Podrían haberlas dado y se acabó. Han buscado el enfrentamiento a base de mentiras.
Como este Gobierno es incapaz de solucionar los problemas, crea otro para provocar un enfrentamiento y una desestabilización del Estado que desvíe la atención de su incapacidad. O acabamos con Sánchez y su panda o ellos acaban con nosotros para someternos y acabar con la democracia y así hacer buena la amenaza premonitoria de Iglesias a la oposición avisando de que jamás volverán al Consejo de Ministros.

lunes, 21 de septiembre de 2020

El gato y la ratita.


Ayuso ha caído en la trampa que le ha preparado Sánchez apoyado por el PSOE, uno en el papel de poli bueno y el segundo de poli, más que malo, miserable. Lo de hoy no ha sido más que un paripé de marketing político para reforzar la imagen de Sánchez. De esa reunión no ha salido ni una medida real. Y la muestra es que lo único que se ha acordado es la creación de una comisión en la que lo que más brilla es la ausencia de expertos.
Madrid no se puede controlar sin una figura como el Estado de Excepción. O en su defecto, el de Alarma. El problema es que eso debe hacerse al alimón con la CAM pero liderado por el Gobierno. Y la estrategia de Sánchez trata de obligar a Ayuso a pedir que se declare para luego echárselo a la cara políticamente y justificar la muy perjudicial forma de utilizar esa figura que tuvo el Gobierno.
Los partidos del Gobierno están bombardeando a la comunidad madrileña por intereses políticos, no para proteger a sus ciudadanos. Aquí no sólo no hay visión de estado, es que no hay el más mínimo sentido de la responsabilidad.
El objetivo no es el virus, el objetivo es Ayuso. Y no pararán hasta tumbarla. Y Ayuso lo sabe y se ha amilanado. Hoy ha aparecido rendida ante Sánchez. Hace falta más fortaleza y decisión para enfrentarse a esto, y tampoco recibe el suficiente apoyo de su partido.

La Fiscalía General de Garzón.


 
Blanco y en botella. O sea que el fiscal Navajas (actuando como Fiscal General en sustitución de la titular para no incurrir en incompatibilidad) no convocó la Junta de Fiscales porque no todos estaban de acuerdo con él, olvidando que esa Junta se convoca precisamente para eso, para discutir opiniones diversas. Y olvidando así mismo que él es fiscal, no juez y parte. Lo de criticar el artículo de opinión de la fiscal Madrigal dando una entrevista de este tipo, en donde hasta habla de "guerra", demostrando una soberbia y un autoritarismo (cosa diferente a tener autoridad) muy propio de esos jueces de la escuela de Garzón, el íntimo de su jefa, es como para hacérselo ver. Porque hablando de contaminación ideológica, ¿qué hay de la de Dolores Deslgado que hasta se tiene que abstener en casas que tengan que ver con la política?
Aquí no sólo Juan Carlos ha decepcionado. Sobre todo porque muchos de los que dicen haber sido decepcionados sabían de sobra los manejos financieros del anterior Jefe del Estado. No se le exigió que abdicara por estar comportándose de forma ejemplar. Así que, Don Luis, claro que se puede criticar los nombramientos de la Fiscalía General del Estado, gobierne el PP o el sursuncorda.


En ningún país del mundo, en donde impere un Estado de Derecho, se permitiría que una Institución como la Fiscalía General del Estado estuviera contaminada con este tipo de relación. Garzón perdió su condición de juez precisamente por saltarse las normas de un estado de derecho siendo condenado por ello. No pisó la cárcel, por lo que no se reeducó siquiera para respetar a los demás poniéndose correctamente la mascarilla. Pero, eso sí, se jacta de que la hoy Fiscal General y antes Ministra de Justicia, bebe de su mano. Es evidente que hace más que eso. ¿Cómo era eso de "información vaginal"?
Yo le preguntaría al fiscal Navajas si esto no contamina ideológicamente a su jefa como para señalarla como ha hecho él con la anterior Fiscal General. Estamos en manos de sectarios que, además, están influidos por delincuentes.



viernes, 18 de septiembre de 2020

Sánchez, el salvador de Madrid.



No es más que otro paso en la estrategia de desgastar a Ayuso. Ahora él se presentará como el salvador de la pobre desvalida que no ha sabido cuidar de sus administrados.
A pesar de las torpezas que ella haya podido cometer, sobre todo en comunicación, la realidad del acoso a la que la ha sometido ha resultado que le perjudicaba más a él que a ella. Por eso el cambio de táctica. Si el interés de Sánchez fuera ayudar a los madrileños no hubiera estado apoyando un "bombardeo" constante a Ayuso y poniendo palos en las ruedas para impedir medidas eficaces.
Es otra de las jugadas de Redondo al que Sánchez sigue como el rey del tablero al ajedrecista que lo mueve. El premio que busca es recuperar la CAM para la izquierda.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Durabilidad Constitucional.

Daniel Berzosa
y Teresa Freixes


Están en vigor Constituciones que no fueron aprobadas en referéndum. La observación viene al caso porque, como los ojos del Guadiana, emerge el debate acerca de si, al haber sido aprobada la Constitución por referéndum del pueblo español en 1978, buena parte de la población actual no se habría pronunciado sobre ella, y, como consecuencia, habría perdido su legitimidad; porque se aplica sin que esta la haya votado.
Esgrimen quienes defienden tan peregrina idea que la Constitución debería ser votada por cada generación. Se hacen aparentemente eco del lema que Jefferson acuñó en sentido revolucionario, estimando que cada 20 años se tenía que renovar el «espíritu constituyente». Sin embargo, la Constitución estadounidense (1787), jamás fue sometida a referéndum, sino ratificada por los Estados integrantes de esa unión federal, y sigue vigente; aunque ha sido reformada en numerosas ocasiones.
Tampoco ha sido jamás votada en referéndum la Constitución del Reino Unido, ni lo fueron inicialmente las Leyes constitucionales de Suecia, ni las Constituciones de Dinamarca y Austria. Tampoco fue aprobada en referéndum la Constitución de 1931, cosa que ‘olvidan’ nuestros queridos ‘republicanos’ actuales. Sí se aprobó en referéndum la Constitución francesa tras la Segunda Guerra Mundial; pero, en Italia, sólo se votó si se optaba por monarquía o república. Tampoco se convocó a referéndum en Alemania, que adoptó la Ley Fundamental de Bonn, incluso sin asamblea constituyente. ¿Alguien que conozca mínimamente la teoría constitucional discute el carácter democrático de estos países, porque no han votado su Constitución cada 20 años?
Es falso, por otra parte, que los instrumentos de democracia directa, como es el referéndum, otorguen sin más un mayor grado de legitimidad a una decisión o a un sistema políticos. Durante el franquismo, se realizaron dos. El primero en 1947, para aprobar la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado; el segundo en 1966, con la Ley Orgánica del Estado. Según aquella sesgada forma de estimar el valor del referéndum, si en cuarenta años se hicieron dos, se ganó además la legitimación generacional cada 20 años. ¿Significa que fue democrático el sistema del Caudillo?
Por otro lado, cabe preguntarse por los países que son referentes de quienes promueven esa «ratificación por referéndum generacional» de la Constitución en España, por si resulta que su ‘inspiración’ surge de otros regímenes muy alejados del nuestro y de los Estados de la Unión Europea. No podemos obviar, ni olvidar dónde estamos insertos, so pena de pretender establecer comparaciones entre instituciones e intenciones no comparables. La Comisión de Venecia ha adoptado un «Código de buenas prácticas sobre referendos» en el que se indican las condiciones que deben cumplir estos instrumentos de democracia directa.
Esto es decisivo, porque no siempre el referéndum ha sido un motor democrático. Erdogan, por ejemplo, en Turquía, lo ha mostrado varias veces en los últimos años, con referendos involucionistas. Tampoco el uso del referéndum en Rusia, dirigido a perpetuar el poder de un líder, constituye un ejemplo democrático. O el uso que pretendió Pinochet en Chile, o Fidel Castro en Cuba, o Hugo Chávez en Venezuela. En todos estos casos, se trataba de plebiscitos para legitimar la ocupación del poder por una persona concreta.
Una concepción estrictamente plebiscitaria del referéndum subvierte la esencia del concepto de democracia, que tan trabajosamente se abrió paso durante los siglos XIX y XX, y que es el de integración (Smend), el respeto de las minorías y los derechos humanos exigido por la Sociedad de Naciones-ONU y el diálogo y la participación, como límites al poder en el marco del parlamentarismo racionalizado (Mirkine-Guetzevitch). La regla de la mayoría, aplicada sin mayor argumento que la fuerza de los votos y retorciendo el funcionamiento de las instituciones, facilitó el acceso al poder de las más tiránicas formas de opresión y humillación del individuo, de exclusión social y exterminio del disidente.
La consulta a la población no es lo único que legitima a los sistemas políticos. El ritual procedimental, no limitado a decir sí o no en una consulta, construye precisamente el elenco de las garantías que pueden impedir el uso torticero del voto; porque se trata de asegurar unos contenidos de respeto del Estado constitucional, de democracia, libertad y derechos fundamentales. Ello se va ratificando día a día, con la interpretación, desarrollo y puesta en práctica de todos esos derechos, obligaciones, principios y valores que se plasman en las Constituciones, cuando se elaboran y adoptan para que den estabilidad a las sociedades actuales. Es esta «voluntad de Constitución» (Hesse) lo que fundamenta la legitimidad de los sistemas; porque permite analizarlos y practicarlos en su complejidad, huyendo de ratificaciones plebiscitarias y de simplificaciones interesadas.

domingo, 30 de agosto de 2020

La libertad o es individual o no es libertad.


Casado haría bien en pensarse dos veces lo que decir cuando replica a Cayetana que denunciando la ausencia de libertad en el seno del PP. En esa respuesta que le da hay un error ideológico de bulto que le acerca a la ideología de izquierda, la de los colectivos como sujetos de derechos y de libertades.

A ver, Casado, la libertad es la del individuo, no "la de todos". Sin libertad individual ninguno será libre. Puede que se refiera al partido y no a la sociedad, pero la idea es muy peligrosa, además de que denota una deriva autoritaria importante. Confunde libertad con la sumisión por el bien del partido, pero ese "bien del partido" no es sinónimo de "libertad de todos". Esto no es un viaje hacia el centro sino hacia a la izquierda.

Y es lógico, pues el centro no existe por sí mismo sino en función de en donde estén los extremos. Y en España está claro que hay a la izquierda mucho extremismo. Así que para estar en el centro hoy en día es más que evidente que hay que posicionarse a la izquierda de donde siempre se ha posicionado el PP y la derecha. Bueno, no exactamente en donde se ha posicionado el PP, sino en dónde ha dicho que se posicionaba.

Es lo que tiene hablar de estrategias cuando se está hablando de ideología.