viernes, 30 de marzo de 2007

Los agresivos cojones de Antonio Aguirre.

Si es que ya se sabe, si es que son unos provocadores... Es que van por ahí, con los cojones fuera, amenazando al pobre lehendakari y al pobre Otegi.

Y es por eso por lo que se los patean -los cojones, digo-, por agresores. Agreden a la intención de imponer un régimen fascista y ya se sabe como se castiga éso. De momento con una patada en los cojones ante la connivencia de la Policía, luego ya vendrán los campos de concentración y las cámaras de gas. Todo esto les parecía una exageración y una intoxicación a los alemanes que vivieron el ascenso de Hitler al poder. Luego, no han parado de arrepentirse de no haber actuado a tiempo. Ahora nos toca a nosotros.

Y es que no se puede consentir que haya energúmenos que se dediquen a a dar cojonazos en las botas de quienes se manifiestan pacíficamente en apoyo de su Führer y en contra de la aplicación de la ley, ¡faltaría más!

Por eso la Ertzaintza, la misma que no detuvo al que recibió el cojonazo en su bota, acusa al Foro de Ermúa de provocar con una contramanifestación y de impedir con ello el desarrollo de una pacífica manifestación, que por su culpa acabó con agresiones a base de cojonazos en las botas de algún seguidor de Ibarreche. Y claro, la policía acusa al Foro de un delito inexistente, el de contramanifestación, porque el de cojonadazos no está tipificado y el de manifestación ilegal no es aplicable a una reunión de menos de veinte personas. Aunque sea esgrimiendo sus cojones de forma tan agresiva y peligrosa. ¡Manda cojones!

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