jueves, 15 de septiembre de 2005

Zapaticia en el País de las ONUrillas

No va a apoyar la tasa aérea contra el hambre -no, que afecta al turismo- pero anima a los demás a implantarla.... Yo no sé con quién se ha creído que habla, ¿con los manipulables barones de su partido?
Por supuesto que a éso de bajar los aranceles, ni pensarlo; pero no sólo porque lo haya propuesto Bush, no. Es que ésa medida, de funcionar, no haría fácil la adjudicación del mérito, pues serían los propios países beneficiados los que a través de su esfuerzo consiguieran salir del hoyo, y éso difícilmente tendría rentabilidad política.
No. Lo que él propone es algo que se pueda medir, que se pueda cuantificar, que se pueda magnificar a mayor gloria y provecho del nuevo benefactor de la humanidad: él.
Dinero contante y sonante. Porcentajes expectaculares sobre el PIB. Dinero de los españoles que él se encargará de recaudar porque subir impuestos es de izquierdas; y bajarlos también. Lo que no es de izquierdas es fumar. Por éso es infumable su propuesta.
Fué el único que habló de guerras. De luchas denodadas. De batallas a las que no habría ningún inconveniente que se sumara España, no sé si con su garantía de no retirarse después. Guerra contra la pobreza. Ahí es nada. El guerrero Zapatero os ayudará con esmero. Hay que ser tonto para hablar de guerras el mismo día que se produce una matanza en Irak.
Menos mal que no tocaba hablar de muertos.
Menos mal que no habló de su Alianza de Civilizaciones.
Y sus fans absolutamente embelesados...