lunes, 5 de noviembre de 2007

El puente

Movidito y largo fin de semana.

Vuelve uno a reincorporarse y se encuentra con Blanco y sus mentiras -lo que no por habitual deja de ser jocoso- ahora referidas a que el PSOE "nunca vinculó el 11-M con la guerra de Irak". Y como la mentira tiene las patas tan cortas ya han aparecido por doquier desde grabaciones que incluyen hasta al mismo Zapatero Zote Zascandil -¿quieren más zetas?- refiriéndose a ello, hasta enlaces a la propia página web del PSOE con informes que hablan de ello:
http://www.psoe.es/ambito/saladeprensa/doc...ew&id=54224

Seguimos a continuación con la petición de la Vicepresidente de la Vogue, digo, de la Vega, diciendo que ya se sabe todo; ya se sabe hasta lo que la sentencia dice que ignoramos, y que hay que dar carpetazo... Y hasta apunta y concede el "perdón divino" a los disidentes si ahora hacen bueno su deseo. Vamos, que está dispuesta hasta a olvidar lo que dijeron los de la "teoría de la conspiración". Y desde luego, no admite que se siga investigando. ¿Recuerdan el GAL?

Y luego nos encontramos con Zapatero al pie del avión de Sarkozy recibiendo a las azafatas liberadas por éste en un viaje relámpago a Chad, para hacerse la foto junto a las liberadas como si él hubiese tenido algo que ver en el asunto, cuando es sangrante su pasividad, pareja a la de Moratinos.

Y hablando de pasividades nos encontramos con las protestas enérgicas de Marruecos porque el Jefe del Estado viaje por el Estado. Injerencia en los asuntos internos de un país se llama a eso en cualquier parte. En cualquier parte menos aquí, claro; pues no se ha respondido a la provocación de la llamada a consultas del embajador marroquí. Aunque no sería de extrañar que todo se reduzca a una puesta en escena a conveniencia de ambas partes y previamente pactada. Al Moro le interesa generar fantasmas externos que ahuyenten sus carencias internas. Y al Borbón le interesa recuperar una imagen de defensor de la integridad patria. Y ambos se llaman "hermanos".

Y seguimos además con las sorprendentes aceptaciones como pruebas de cosas inexistentes en la extensa sentencia. Y con las aún más sorprendentes conclusiones de algunos afirmando que la sentencia da por sentado cosas que ni siquiera eran objeto del juicio.

Y es que los puentes, con esta Ministro de Fomento, ya se sabe.