martes, 6 de noviembre de 2007

Se apaga la euforia


A medida que se va analizando la sentencia en profundidad se va percibiendo que de la teoría oficial, la de la Fiscalía, queda bien poco.


El País, pese a las recomendaciones de Zapatero y De la Vega, ya habla de error en la sentencia. Pero es para no reconocer el suyo cuando acusaba y daba por sentado la culpabilidad de El Egipcio. En un editorial de septiembre de 2006 hablaba de la «solidez y abundancia de los indicios probatorios» contra los «autores materiales, intelectuales y cómplices» refiriéndose precisamente a los exculpados. Se empieza a hablar de que la Fiscalía piensa recurrir la sentencia por dichas exculpaciones.


Y por aquí, unos cuantos pobrecillos analfabetos funcionales intentando ridiculizar el concepto "autoría intelectual"; pues bien, fue este diario y el Gobierno quienes acuñaron dicho concepto para intentar culpabilizar a Al Qaeda y al terrorismo islámico internacional, y así incluir el 11-M junto a los ataques del 11S y Londres, y poder vincular la masacre con la guerra de Irak. La sentencia lo deja claro: nada que ver con aquellos.

Por otra parte, el eco en la prensa internacional de que los cerebros del 11-M no hayan sido descubiertos ni condenados, va a poner muy difícil seguir las directrices de borrón y cuenta nueva propugnado por Zapatero y la Vicepresidenta. Además, la sentencia no demuestra que los llamados defensores de la teoría de la conspiración hayan dicho ninguna falsedad. Se avecina un cambio de estrategia.