viernes, 14 de diciembre de 2007

El conejo en la chistera.

Desconcierto, o Bambi pidiendo que nos comamos a Tambor

La comparecencia de la Vicepresidenta después del Consejo de Ministros intentando quitar importancia a la admisión a trámite en Estrasburgo del recurso de Batasuna contra la Ley de Partidos Políticos deja claro que este Gobierno está completamente en manos de ETA. El que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo haya dado ese paso se debe precisamente al trabajo de este Gobierno en ese sentido, y en los comunicados del Abogado del Estado a dicho Tribunal. Es pues, responsabilidad del Gobierno el aparente éxito de Batasuna, y ya lo fue el llevar al mismo grupo terrorista al Parlamento Europeo.

Un Gobierno que no sólo no ofrece soluciones a los problemas, sino que además es responsable de buena parte de ellos, se presenta ante la opinión pública también como rehén de ETA. No ha querido respaldar su nuevo discurso de derrotar a ETA con los hechos, no. Sigue con la puerta abierta a una negociación. ¿Porqué? ¿Qué le debe a la ETA? Porque si se quiere acabar con la banda terrorista, si se quiere derrotar a los asesinos, ¿a qué la autorización para negociar?

Pero un Gobierno que ante el disparatado aumento de los precios no se le ocurre otra medida que decir que se coma conejo en Navidad porque es más barato, en vez de poner en marcha medidas correctoras, es un gobierno tercermundista. Un Gobierno que ha llevado a España al puesto número uno de los países europeos en cuanto a la dependencia energética exterior, no es quien para echar la culpa de la subida de los precios al precio del crudo. Un Gobierno, cuyo responsable económico lo fue también de que en Europa ahora haya déficit de producción de alimentos, no es quien para achacar la subida de precios precisamente a la escasez de productos alimenticios.

Es este un gobierno que genera problemas en vez de dar solución a los que surjan. Después de haber generado una crispación política sin parangón con su intención de desalojar de la vida política al principal partido de la oposición, y con ello a casi media España, no es quien puede traer tranquilidad a la vida política y social. Ni quien se sienta con terroristas enfrentándose a las víctimas son los que conseguirán la paz, y mucho menos cuando no saben lo que dicha palabra significa.