miércoles, 16 de enero de 2008

Y sigue...

Gallardón sigue empeñado en dañar a su partido.

Acaba de declarar que "Han sido más de treinta años de dedicación al partido, he hecho siempre lo que me han solicitado y tenía mucha ilusión desde hace tiempo por ir a las elecciones al Congreso, pero no ha podido ser. En política a veces se gana, y a veces se pierde". Si tantas ganas tenía de ir al Congreso, ¿porqué no lo expuso antes en su Partido en vez de presentarse a las locales para el Ayuntamiento? ¿O es que quiere presentarse a todo?

Mantuve y mantengo que el anteponer sus aspiraciones personales a los intereses de quienes le votaron para un cargo, que ahora desprecia, y al interés general de su partido, que fue el que hizo el esfuerzo y puso los medios para auparle con la Alcaldía de Madrid, demuestra que este buen gestor no mira más que por su propia ambición. La excusa de que podría compatibilizar el cargo de Alcalde de la Capital y le de Diputado a nadie se le escapa como imposible.

El simple hecho de que al no conseguirlo ya amague con abandonar un cargo para el que le eligieron los madrileños por mayoría absoluta, demuestra un total desprecio a estos, y una visión de la Política como meta y no como medio de servicio a la sociedad, así como que su entrega no es hacia los ciudadanos sino a sus ambiciones personales.

Y ahora a esperar los cuentos chinos de los que en un ejercicio de falacia y de confundir los términos, dirán ahora que el PP gira hacia no sé qué infiernos, para seguir en su intento de, a falta de argumentos, intentar meter el miedo con lo de "extrema derecha". Y es que los hay que consideran a todos con el mismo nivel intelectual que sus compañeros de seguidismos y consignas. No entienden lo que significa pluralidad.

Aquí simplememte se ha desmontado el intento de Prisa y Vocento por crear una derecha a su medida, a la medida de dos empresas privadas. Ya lo consiguieron con el otro gran partido español.