lunes, 15 de septiembre de 2008

Pepiño Blanco se supera.

Ahora ya es tonto con denominación de origen.

Porque mira que hace falta ser tonto para salir de la reunión de la ejecutiva del PSOE -su origen- hablando de Rajoy, para no variar, y además soltar las sandeces siguientes:

El Gobierno trabaja para dar confianza y responder a los desafíos de esta grave crisis con tres retos por delante: reducir desde el diálogo social el daño que está produciendo el estancamiento de la economía, preparar al país para estar en buenas condiciones cuando se produzca la recuperación, y distribuir de forma socialmente equitativa el coste de la crisis.

Así que está claro, lo ha dejado clarísimo: el Gobierno no trabaja para superar la crisis, no va a tomar medidas para superarla, no; esperará a que se supere sola y mientras pondrá parches. Aunque se preparará para cuando se supere. ¡Manda carallo! Pero eso sí, con diálogo social. Claro que llama diálogo social a hablar con quienes están a sueldo del Gobierno, o sea, Sindicatos y Patronal.

Dice, refiriéndose a Rajoy, que cuanto peor le vaya a los españoles mejor le irá a usted y que cada día son más los españoles que ven sus intenciones. Pues mire, Pepiño, a lo mejor es así, pero resulta que poco va a afectar las intenciones de Rajoy a los españoles. Lo que afecta a los españoles y a sus bolsillos es que el Gobierno no tenga intenciones respecto a remontar la crisis, ni propuestas para superarla, ni capacidad para saber qué hacer. Lo que afecta a los españoles es que el partido en el poder se dedique a mirar a la oposición y a inventar nuevos debates que nada tienen que ver con lo que importa a los españoles. Y todo para que no se hable precisamente de lo que este tonto solemne evidencia: que no sólo no saben de soluciones, es que tampoco quieren.