miércoles, 1 de octubre de 2008

Diplomacia ZP.


"El Primer Ministro español, José Zapatero, me dijo hace unos días que lo que más teme en virtud de una administración McCain es un renacimiento de la guerra fría con Rusia." ( Nicholas D. Kristof- The New York Times -Published: September 27, 2008)
Así es como este populista y tercermundista Presidente de Gobierno mira por nuestros intereses. Es el único líder de un gobierno civilizado que se empeña constantemente en romper la práctica de mantenerse equidistante de las opciones políticas que se presentan a las elecciones en países aliados que los demás practican. Hace lo que hacen sus amigos Chávez de la Selva, Evo de los Altiplanos y Correa de la Amazonia, todos ellos admiradores del venerable viejito Fidel de los Puros y de su jovencísimo hermano Raulito del Ron. Muy democráticos todos ellos. Sin olvidar a los Kirchner de la Pampa, claro, paradigma de matrimonio bien avenido que se alterna en presidir su corral argentino en su provecho y en el de sus amigos. El resto de los argentinos son sólo sus súbditos.

Lo mismo que aquí. Aquí también nos han convertido en súbditos. Los asuntos de calado lo discuten y apañan a puerta cerrada Zapatero y Rajoy. El Parlamento, para producir numeritos de circo. En él, sede de la soberanía popular, ni siquiera el Gobierno responde a lo que se le pregunta, así que cómo se va a tratar asunto de trascendencia. De eso nada, no vaya a ser que nos enteremos. No, los líderes de los partidos de esta partitocracia en la que España se ha convertido, son los que guisan el asunto y se reparten el pastel a mejor conveniencia.

Ahora hablarán de como sobrellevar mejor la crisis. Y lo hablarán entre ellos. A puerta cerrada. Y luego si el Parlamento tiene que aprobar algo, darán las órdenes oportunas y todos a votar lo que se les diga. Nada de votar en conciencia, ni por convencimiento derivado de conocimientos y análisis de la situación; no, de eso nada. ¡Ni que estuviéramos en Estados Unidos, pues no faltaba más!

Así que Zapatero se inmiscuye en las elecciones americanas, cosa que a nadie importa allí, pero que de seguro, si gana el criticado, a nosotros sí nos importará; igual que nos ha importado el desdén y el ninguneo americano e internacional hacia nuestro país gracias a la idiotez de este nuestro presidente. Y buen dinero que nos ha costado. Pero el que este pobre zascandil siquiera se permita una crítica a un sistema en donde sus diputados no sólo son independientes del Presidente de EEUU, sino hasta de sus propios partidos, pues se deben a sus votantes y ante ellos rinden cuentas, resulta patético si no fuera tan triste por lo que nos toca.

Envidia es lo que siento por una democracia como la americana que, con todos los defectos que se quiera, emana del pueblo y tiene al individuo y a sus derechos como sagrado. Una democracia en donde no existe la partitocracia pues los partidos ni siquiera tienen aparato como aquí para que nadie se mueva. Con unas primarias envidiables que hace que hasta los candidatos sean previamente elegidos como candidatos. Con una total separación de poderes, pues hasta los miembros de su Tribunal Supremo lo son de por vida, por lo que no deben pleitesía a nadie. En donde los jueces, fiscales y jefes de policía son elegidos por los ciudadanos. Una democracia con todas sus grandezas y sus miserias.

No parece pues que ni Zapatero, ni nadie que represente a nuestro sistema, tengan alguna autoridad moral para criticar en absoluto lo que los americanos se den a sí mismos. Y es que la democracia es algo muy serio para que anden jugando con ella los partitócratas con ínfulas.

Pero ya ven, ahora se va a Rusia -a arreglar lo de Georgia, claro, que estaban esperándolo como agua de mayo para zanjar el problema- y desde allí no tiene más remedio que matizar lo que dijo, aunque ya no tiene arreglo. Si no fuera tan bocazas no tendría que pasarse el día matizando e intentando arreglar sus constantes meteduras de pata. Pero aún es capaz de, después de intentar arreglar el desaguisado por su desliz con el periodista del New York Times, decirle a América lo que tiene que hacer, asegurando muy serio que que lo que debe hacer el futuro presidente de los Estados Unidos "es dedicarse a los temas económicos, que están afectando a todos". Él no, él no tiene que dedicarse a los temas económicos que nos están afectando a nosotros, eso que lo hagan otros. ¡Éste es nuestro Presidente de gobierno!