viernes, 1 de mayo de 2009

Día del borrego

Hoy saldrán a la calle miles de manipulados y manipuladores a quejarse contra quienes son otras víctimas más de la crisis por inoperancia de los responsables políticos.

Zapatero dijo hace unos días que se siente muy próximo a los trabajadores que hoy saldrán a la calle a manifestarse. Claro, hoy saldrán a la calle los borregos manipulados por unos sindicatos que le demuestran su cariño por las dádivas, prebendas y subvenciones de las que viven. Y viven bien. Sin ir más lejos, a UGT ya no sé las veces que se le ha restituido sus bienes incautados durante la guerra civil. Nunca tuvo tantos bienes y la mayoría de lo restituido no eran bienes de UGT sino patrimonio sindical de todos los españoles que cotizamos obligatoriamente al Sindicato Vertical. Claro que ahora seguimos cotizando obligatoriamente a los sindicatos que viven de lo que les paga el Gobierno y no de sus afiliados. Y seguimos en una estructura laboral franquista propiciada por esos mismos sindicatos. Pero hasta cuando la Justicia obligó a pagar a UGT por el fraude inmobiliario mayor de los últimos tiempos, Zapatero les entregó generosamente -de nuestro dinero- lo que les hacía falta para abonar la tremenda sanción impuesta por indeseables. Y es que la memoria histórica no pasa por recordar y exponer a las nuevas generaciones lo del asunto PSV. Estos desmemoriados van hoy de la mano de aquellos que estafaron a los trabajadores que creyeron que el sindicato les ayudaría a conseguir su vivienda.

Los que salgan hoy a la calle dirán -porque así se les ha hecho creer- que la culpa del paro la tienen las empresas, pues son estas las que despiden y no el Gobierno. Es la última de las falacias que esgrimen los zapateristas y voceros a sueldo. Según estos, los empresarios se dedican a despedir trabajadores porque sí, porque es su cometido o porque les pone. Por lo visto, los empresarios ponen empresas para eso, para despedir a trabajadores, no para ganar dinero. Cuando un empresario despide a sus trabajadores lo que está haciendo es romper su empresa, desprendiéndose de parte de ella porque no puede mantenerla o porque ya no es rentable.

Presentar como perverso el que el empresario quiera ganar dinero con su empresa, es tan disparatado como pretender acusar a los trabajadores de trabajar por dinero. Ambos están por lo mismo: para ganar dinero y subsistir de la mejor manera. Son los poderes públicos los que deben regular las condiciones en las que ambos puedan lograr sus objetivos. El empresario contrata al trabajador porque va a ganar dinero rentabilizando su trabajo de una forma que el trabajador no podría lograr por sí mismo. Sin empresa no hay trabajo asalariado. Así de simple.

Pero estos zapateristas -me resisto a llamarlos socialistas- y sus sindicatos subvencionados, quieren culpabilizar de la crisis a todos menos a ellos mismos, que son en buena parte responsables de la misma. Los sindicatos lo son en la medida en que se niegan a unas reformas absolutamente necesarias para que a las empresas les resulten rentables los trabajadores, y porque se niegan a aceptar la naturaleza del problema y se dedican a usar políticamente su poder de convocatoria y de paralización de la economía con unos trabajadores engañados y manipulados por ellos. La presión que ejercen en trabajadores privilegiados o en regiones en donde el paro es menor y la situación laboral claramente superior a otras, es harto evidente. No presionan a sus amigos por mucho que sus regiones batan récords de desempleo, de despilfarro o de mala gestión. Ni presionan, por supuesto, al gobierno del que comen.

También dirán que la culpa de todo la tiene la derecha -Bush y Aznar sobre todo- y los neoliberales. No dirán, porque se les oculta, que el origen de la crisis financiera internacional es una política socialistoide -que viene de Carter y Clinton- que pretendía que cualquiera pudiera gozar de una hipoteca sin garantías suficientes de poder pagarla. Y aquí, por una política que primaba el ladrillo y la especulación desmedida, así como el uso del suelo para financiar los Ayuntamientos. Y por supuesto, una mala regulación de los organismos a los que los políticos encargan que regulen el mercado financiero. El cuento de que nuestro sistema financiero ha resistido mejor que otros, se descubrirá dolorosamente falso en cuanto los activos bancarios tengan que actualizarse a su valor real. La mala gestión de las Cajas de Ahorro también nos está pasando ya la factura, y el asunto no ha hecho más que empezar.

Se intentará disfrazar como problemas de liquidez y no de solvencia, cuando es un problema claro de solvencia por pésima gestión. Pero nos lo harán pagar a todos. Y el paro es parte del pago. Las empresas no tienen capacidad de financiarse y no pueden aguantar a pesar de tener pedidos, sobre todo si esos pedidos corresponden a trabajos para la Administración, pues no cobran y no pueden disponer del dinero que les deben al no existir quienes les financien y adelanten la liquidez que precisan. Los precios bajan porque no se vende, y al no vender, las empresas no pueden subsistir, despiden a sus trabajadores y cierran. La mayor parte del crédito existente va precisamente a las Administraciones, en vez de a las familias y empresas. Sólo el endeudamiento en que el Gobierno ha incurrido en el mes de abril, supone que cada español debe 350 euros más que el mes pasado.

Pero hoy se oirán gritos contra los empresarios. Y contra los gobiernos regionales del PP, justo los que menos paro padecen. Y contra los neoliberales, sin saber lo que son ni quienes son. Pero eso sí, clamarán contra Aznar y Bush. Y adorarán a Obama y a Zapatero. Y además, hasta los equipararán en un ridículo intento de ensalzar a su becerro de oro. Y mañana todo seguirá empeorando por no poner en marcha unas reformas absolutamente imprescindibles.

En fin, feliz día del borrego, porque ya es extraño celebrar el día del trabajo sin trabajar y batiendo marcas de gente sin trabajo. Y mientras, nos distraen con el susto de una gripe menos grave que la que todos los inviernos padecemos. Lo dicho.