miércoles, 24 de junio de 2009

Mosquitos

El Falcon de Zapatero abortó dos despegues a causa de los mosquitos.

Como si fuera una venganza de los primos de la mosca abatida por Obama, estos bichitos se han debido creer a Leire Pajín y tal vez pensaron que Zapatero tiene algo que ver con el Presidente norteamericano. En vista de lo cual, intentaron vengar a su pariente y decidieron impedir que Zapatero se fuera del tercer mundo al que pertenece por méritos propios. De este modo casi nos ayudan a que no seamos nosotros los que nos veamos inmersos en ese tercer mundo al que cada vez nos acercamos más.

Aunque la operación mosquito fracasó y tan solo se quedaron allí nuestros dineros, pues Zapatero los ha regalado como si no fueran suyos; o sea, como si fueran nuestros, con un derroche de desprendimiento hacia Togo cual potentado al salir de la Iglesia con los mendigos. Que como todos sabemos no son más que pedigüeños profesionales, tal que los amigos tercermundistas de Zapatero. Claro que esos amigos, los dirigentes de esos países paupérrimos, son tan derrochadores con el dinero de sus súbditos como lo es Zapatero con el nuestro. Pero aquellos derrochan en beneficio propio, privado; vamos, que derrochan hacia sus cuentas suizas, para ser claros.

A mí los mosquitos me tienen un aprecio especial, al menos a mi sangre. Y me ponen hecho un cisco a la menor oportunidad. Por lo que intento darles pocas y tengo la casa repleta de aparatos antimosquitos. Sus picaduras se me hinchan y pican con furibundo interés. Tras probar con infinidad de remedios he encontrado uno que no falla para calmar el picor y la hinchazón de sus picaduras: el vinagre. Así que en agradecimiento a estos bichitos, de ahora en adelante tiraré mis antimosquitos e insecticidas y me convertiré en una ensalada ambulante repleto de vinagre en honor a los mosquitos. Ellos al menos lo han intentado.