miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Votar en blanco para protestar?


Me comentan algunos amigos que, como no creen que ningún partido vaya a mitigar su cabreo e indignación, están pensando votar en blanco. No quieren votar a ninguno de los grandes partidos pero tampoco se deciden por alguno de los más pequeños. Y creen que su voto en blanco indicará que están cabreados con el sistema.

Pues no es así, al menos mientras sigamos con la actual ley electoral. Su voto en blanco no hará más que beneficiar a los partidos mayoritarios. ¿Porqué digo esto? Pues porque el reparto de escaños se calcula sobre el total de votos, incluidos los votos en blanco, y por ello elevan el nivel electoral mínimo para conseguir alguno. Además, al participar están aceptando el sistema del que despotrican.

Un partido necesita el 3% del total de votos para obtener representación en las generales. En las elecciones locales, el 5%. Así que para que un partido entre en las Cortes Valencianas, por ejemplo, si hay dos millones de votos, necesita 100.000 para tener un escaño. Pero si además hay 200.000 votos en blanco, necesitará 10.000 más. Luego el voto en blanco favorece a los partidos mayoritarios que, con toda probabilidad, superarán con mucho esos votos.

Los votos nulos, no cuentan para nada. Así que si se quiere protestar metiendo varias papeletas o escribiendo sobre una de ellas que se está hasta las narices, sólo servirá para desahogarse, pero para nada más.

Por otra parte, la abstención indica que no se está de acuerdo con nada o que no se tiene interés alguno, pero puede afectar al resultado final dependiendo de si quienes se abstienen son simpatizantes de una u otra corriente política. Perjudicarán por tanto a su corriente política, de tenerla. Es decir, que si hubieras decidido votar a determinado partido si tu cabreo fuera menor y decides no ir a votar, es a ese partido al que más perjudicarías. Una votación se da por válida incluso con tan sólo que voten el 30% de los inscritos. Y esa abstención se olvida al día siguiente.

Además, la Ley D'Hont beneficia la concentración de voto, por lo que si hay muchos votos pero están dispersos se tiene menos representación que si hay menos pero concentrados en una provincia o región. Esto explica la incongruencia de que  en 2008 IU obtuviera 2 escaños con casi un millón de votos, y el PNV consiguiera 6 con menos de la tercera parte de votos, poco más de 300.000.

Con esto no pretendo más que aportar mi granito de arena a quienes no tienen claro estas cuestiones a la hora de intentar expresar su descontento, sin intención de intentar influir en cómo lo hagan.