lunes, 2 de noviembre de 2015

El susto catalán.

¿Un catalán en la Moncloa?

Viendo las reacciones y el rastrero nivel de los ataques a Rivera, más los falaces argumentarios repartidos contra su figura, empiezo a convencerme de que la mejor solución pueda ser su triunfo electoral. En el PP llueven los intentos de descalificación ad hominem hacia su persona, lo que denota falta de argumentos y la incapacidad de dicho partido para generar ilusión y confianza incluso en sus propios militantes.

Desde Podemos el único argumento contra Rivera es que es de derechas. Y desde el PSOE no saben, no contestan; o sea, sí pero no, aunque puede, pero por si acaso. Lo del furibundo ataque que se desencadenó desde UPyD a C's ya vimos lo que resultó ser: una bomba que les estalló dentro.

Para España el problema número uno es el asunto catalán y puede que la mejor solución al mismo lo dé precisamente un catalán elegido por los españoles para que lo solucione; quien, además no parece querer tumbar lo que ha conseguido que cambiara la tendencia económica, sino incluso ser más valiente y ayudar a ella recortando gastos innecesarios que sólo favorecen a la partitocracia.

De momento, incluso el Gobierno está tomando como propias las medidas que este joven catalán, bregado en lides con los secesionistas durante años, expuso a Rajoy en su reunión en Moncloa. Por no mencionar que ha sido el único que no se ha erigido en líder iluminado poseedor de la verdad única y auto propuesto como solución excluyente, lo que sí han hecho tanto Rajoy como Iglesias. 

Sánchez no lo ha hecho porque está a la sombra -de Susana, claro- pero sí ha planteado un disparate democrático que en estos momentos se demuestra aún más disparatado: negarse a pactar con el PP en ningún caso. Susana en eso parece tener un posicionamiento más democrático y con mucho más sentido de Estado y esa presión interna es la que ha hecho a Sánchez mover su postura, pero no tengo duda alguna de que la variará en cuanto su cálculo electoralista se lo aconseje.

Por otra parte, ese argumento del PSOE para negarse a ese pacto propuesto por Rivera para la defensa de la unidad de España, alegando que eso ya existe pues es la Constitución, estaría bien si no propusiesen a renglón seguido un cambio de esa Constitución que afectaría precisamente a esa unidad de una forma aún no definida ni aclarada suficientemente.

Los posicionamientos de Rivera anteponiendo los intereses del Estado sobre los partidistas y pidiendo la unidad de los partidos ante quienes pretenden cargarse el Estado, parecen más cercanos a la posición que naturalmente corresponde al Jefe del Estado, lo que abundaría más en la ya conocida buena sintonía que existe con el Rey, con quien ya ha tenido numerosas reuniones que vienen de antes de su coronación.

A este paso, y con la ayuda impagable de quienes desde otros partidos se empeñan en hacerle la campaña, puede que esa sintonía se culmine con el hecho de que el Jefe del Estado le encargue la formación de Gobierno por haber sido quien más respaldo electoral haya recibido. Si no mete la pata, y no se quema por sobre-exposición televisiva, es una posibilidad cada vez más cercana. Y con el aliciente casi morboso de darle en las narices a los secesionistas catalanes elevando a la Presidencia del Gobierno a un catalán y anulando su cantinela de que a los catalanes no nos quieren en España.