jueves, 25 de febrero de 2016

Hoolligans, go home!



Resulta lamentable comprobar las últimas consignas repartidas por Rajoy y el PP, que no son más que una pataleta de quien ni come ni deja comer si no es él quien sirve la comida. El furibundo ataque a Ciudadanos y, lo que es peor, el desprecio a los votantes de ese partido, a los que consideran como propiedad del PP -quien poco menos que los ha cedido momentáneamente-, denota una histeria colectiva que insulta a la razón y a la inteligencia, además de a los susodichos votantes de C's.

¿Qué es eso de que como los votantes de C's en su mayoría eran votantes del PP querían que aquel partido apoyara a éste? De haber querido apoyar al PP lo hubieran votado directamente. Además, en los casos en que eso sea cierto el mensaje sería claro: no han votado al PP por no apoyar a Rajoy; quítese a Rajoy y se recuperarán esos votos. Lo dicho, el PP ha perdido el norte y, muchos de sus militantes y cuadros, incluso la capacidad de razonar; hasta tal punto les ciega la histeria y la rabia por haber perdido lo que no supieron conservar. Además, ¿desde cuando los votantes de un partido son propiedad de dicho partido? Y otra cosa, ¿es que El PP no habría negociado con el PSOE para lograr la gran coalición que quería Rajoy?

Mucho hay que cambiar en este PP donde los militantes también son despreciados y tratados como una propiedad de sus actuales dirigentes que, para más inri, están eludiendo consultarles como es preceptivo. Por ello dan largas a congresos regionales y al gran Congreso que les haga protagonistas para decidir si esos dirigentes han llevado al partido a donde debiera estar, si sus acciones u omisiones han sido las correctas, si están de acuerdo o no con la pérdida de votos derivada de ellas y si quieren o no que sigan siendo quienes dirijan el partido en adelante.

Sólo los que desde el PP usen la cabeza en vez de las tripas y vean que, si suman, el pacto es sólo un paso para seguir negociando y que nada de lo importante se puede hacer sin el PP, y además valoren que lo importante de dicho pacto es que aleja el riesgo de que gobierne Podemos, demostrarán que les importa más España que su partido.

Pero lamentablemente veo en algunos un cabreo comparable al de Podemos y al de la Sexta -que al fin y al cabo están en su papel pues son el paradigma del sectarismo excluyente- importándoles más las poltronas que el bien de España. La gran coalición de la que habla Rajoy necesariamente debería sustentarse en un pacto similar, con algunos retoques sí, aunque no podrían ser demasiados, por lo que se evidencia que el problema es de personas, no de fondo. En caso de nuevas elecciones estaríamos en lo mismo presida quien presida ese gobierno, con el agravante de que el populismo tendría más peso. Ese o todo o nada es un ejercico de soberbia desmedida que recuerda a ese descerebrado la maté porque era mía.

El pacto tiene algunas aristas, claro, falta el contrapeso popular. Lo inaudito es que ese PP esté más centrado en cabrearse y en atacar a C's, casi a coro con Podemos, que en trabajar para incluirse en ese pacto y aportar mejoras. Luego ya se verá quien preside ese gobierno. Pero lo que ya ha quedado claro es que no podrían ser ni Rajoy ni Sánchez, ni las camarillas que los sustentan; y que esos histéricos y sectarios vocingleros, mejor callados y no crispando a la sociedad. Que ya está bien de hoolligans. Ni la política es el fútbol, ni se trata de que ganen unos, se trata de que ganemos todos.