sábado, 12 de julio de 2008

Un respirar...

Es la máquina. La máquina es la que te hace respirar. Ya no tienes sedación, el coma inducido ya no existe. Ahora estás en coma, en tu coma. Y esperamos -más allá de la incesante busca de movimientos y de los más ligeros indicios de que nos oyes- que vuelvas a ser tú la que respires.

Esa sería la primera indicación de que vuelves, de que emprendes el viaje de regreso. Aún no se sabe con qué limitaciones, pero lo fundamental es que la máquina deje de respirar por tí, y que tus centros nerviosos recuperen ese control. Esperemos que el daño en el tronco cerebral no afecte a dicha función vital.

Hoy te hemos hablado de cosas cotidianas, de gentes que conoces. El médico dijo que no habláramos de tu situación, que si nos oías, de alguna manera te crearía más angustia pues tú no sabes lo que sucede. No entiendes porqué no puedes salir de esa pesadilla. Son suposiciones, claro. Pero el deseo de que nos oigas hace que casi notemos que lo haces.

Tu madre te depiló las cejas, te retocó para que estuvieras guapa. Y te hablaba mientras lo hacía. Resultaba entrañable la imagen a pesar de los tubos y aparatos. La enfermera sonreía cuando le dijo que podía hacerlo. Y aún más cuando vio como tu madre te acicalaba.

Algunos de los indicadores se movían, ascendían a porcentajes altos. Pero no es fácil desentrañar su significado. Hay quienes aseguran que incluso alguno mide tu nivel de consciencia... No lo creo. Pero ayuda a generar esperanza. Ayuda a que la piña sonría. Ayuda a generar más energía positiva que puede que te llegue.

Tu madre lloraba esta mañana después de verte. La frase del informe de hoy "tiene un pronóstico malo" se le quedó marcada y la repetía una y otra vez. Hace tres días el pronóstico era muy grave, hace cinco, crítico. Ahora sólo es malo. Se lo hice ver. Entre sus lágrimas se dibujó una tenue sonrisa. Luego ya superó el momento de crisis. Esta tarde se iba un poco más relajada. Uno de los neurocirujanos le habló de una pequeña lesión en el tronco. Hay médicos que no olvidan ser humanos.

La abuela también estuvo en el Hospital esta tarde. Alguien le llamó por teléfono, habló en exceso y le puso el alma en vilo. No pudo entrar a verte, hoy había demasiado movimiento a tu alrededor. Pero el estar con todos parece que la tranquilizó. La piña de energía, la que tú has formado, la contagió.

Esperaremos a ver qué depara la noche. Mañana estaremos como siempre allí. A tu lado. Ánimo Bea.

1 comentario:

  1. La frase "prónostico malo", impone más, al parecer, que las palabras "grave" y "crítico", siendo así que es menor. Es por lo indudable de "malo". Por suerte estás tú para ver las cosas como son.

    Ánimo.

    ResponderEliminar

Si no quiere comentar como usuario de Facebook puede comentar aquí con su ID de Google o de cualquier otro modo.