miércoles, 10 de junio de 2009

La irrealidad.

Zapatero intenta sacar pecho tras el fracaso.

Después de estar escondido tres días y no dar la cara tras el fracaso en las europeas -fracaso, que no debacle, como la que han sufrido sus homólogos europeos; aunque difícil homologación tiene Zapatero en Europa- ahora sale y dice que ha tardado en hablar porque "siempre le da un cierto rubor el interpretar los resultados electorales", sublime. Y corto de memoria, cuando no mentiroso. Pero tras esta excusa verdaderamente estúpida para no decir que estaba analizando la situación y esperando que sus asesores le dijeran lo que decir, saca pecho y, haciendo como si no pasara nada, dice que cada elección es para lo que es y no para otra cosa, y que él va a hacer valer los 11 millones de votos que le respaldan.

Así, cual general en campaña, sin pensar que también hay unos cuantos millones de votos que no le apoyan, pero que forman parte del país que le paga para que lo gobierne, España, y a los que no puede ver como enemigos. Olvida que no es el PSOE el que le paga para gobernar. Y la foto de hace un año parece que ha cambiado ahora, así que cometerá una torpeza y también despreciará a su propios votantes si no cambia algunas cosas. Pero va y dice que de momento pretende cerrar la central nuclear de Garoña dando como única razón el que iba en su programa electoral.

El disparate es tal que produciría risa de no tener un alto coste para nuestra economía, pues en su programa también estaba el pleno empleo y es evidente que no puede ser con esta crisis, ni con esta ineptitud. Por lo mismo, no es momento de desprendernos de una producción a bajo coste, aunque sólo sea el 1,7% de la producción eléctrica global, pues por ese camino de cuantificar lo que producen se podrían cerrar todo tipo de centrales, incluidas las eólicas. Ese porcentaje habría que generarlo a un coste mucho más alto que el actual, pues la energía nuclear es la más barata y la más limpia.

Y hace eso desde lo que llama una posición de progreso. Este progreso no tiene nada que ver con el progreso real. Europa progresa con energía nuclear, nosotros nos atrasamos al no apostar por ella. Y además, compramos esa energía a Francia. Y no vale el miedo al riesgo, pues corremos el mismo riesgo con una central en el Loira que si la tenemos en Burgos. Y lo de los residuos ya es de risa, pues compramos también dichos residuos al comprar dicha energía.

Se trata nada más que de una verdad de fe de su ideología cuasi religiosa. Una ideología en un mundo que ya descree de ellas cada vez más tras la caída del muro, y que lo que exige son soluciones realistas. El insistir en este asunto tras el informe favorable del Consejo Superior de energía Nuclear -informe que De la Vega intentó atrasar tras las elecciones- es no estar en absoluto en la realidad.

El Presidente no mencionó para nada a Leire Pajín, responsable de una campaña zafia contra la oposición y que no habló de Europa para nada. Tan sonado fue el silencio que el PSOE tuvo que sacar un comunicado diciendo que Pajín había sido felicitada en privado. Ya. Por eso dijo El Presidente que dentro de cinco años en la campaña se hablará de Europa, y Pepiño añadió que entonces él dirigiría la campaña y ganarían. Es que no dicen una verdad ni por casualidad.

Zapatero parece deprimido por haber perdido las elecciones, pues a él es lo que más le importa. Pero España está en depresión precisamente porque su Gobierno no se ocupa de evitarlo sino de como ganar elecciones. Mintiendo, claro, porque la realidad nada tiene que ver con su visión. Y Europa lo está diciendo. Y nosotros lo estamos sufriendo. De momento en el recibo de la luz, que subirá el mes que viene.
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