viernes, 28 de agosto de 2015

Madrid, villa y circo.

Pretenden que los ciudadanos "decidan" sobre la deuda.


Según Sánchez Mato, la clave radica en que "se someterán los procesos de debates ciudadanos a mecanismos democráticas que determinarán qué hacemos con los resultados. Se trata de cumplir derechos humanos, como el de dar derecho a la gente de participar en las políticas municipales que se están desarrollando".

La participación ciudadana y su consulta ya se hace en las elecciones. Eso de "consultar a la gente" y que "el resultado sea vinculante" necesariamente tiene que pasar por un proceso que garantice que dicha consulta se hace con todas las de la ley y no sólo consultando a los amigos.

Y eso se llama referéndum, no consultas asamblearias, y de hacerse así el gobierno municipal será el más caro de los que hemos tenido en la historia. Y puestos a consultar, mejor consultar sobre lo que se va a gastar que sobre lo que se debe, pues se seguirá debiendo se consulte o no. Así que deberían consultar en referéndum si los madrileños quieren gastarse ese dineral en referéndums.

O mejor aún, si los madrileños están de acuerdo en esa forma de gobernar en la que los elegidos para tomar decisiones devuelven la pelota al ciudadano en vez de tomar esas decisiones. A lo mejor con la primera consulta ya bastaba y tenían que volverse a casa a hacer los experimentos con casera.

Aunque yo le preguntaría a Carlos Sánchez si ése fue el procedimiento que siguié para arruinar la empresa de la que fue responsable y que terminnó con todos sus trabajadores en el paro. Y qué piensa del dinero de más que van a pagar los madrileños en intereses tan sólo por lo que la posibilidad de que hiciera propuestas de este cariz ha hecho encarecer la deuda madrileña, cuya prima de riesgo se ha encarecido 100 puntos.

Este incapaz -pues su incapacidad está demostrada y pueden testificarla esos trabajadores de Herlobe a los que llevó al paro-, está empeñado en repetir la odisea helénica en los madriles. Y en llevar a cabo una causa general contra el PP a cargo de los ciudadanos. Si cree que parte de los gastos, que no la deuda, han sido ilícitos, que lo denuncie, pero que no emule a Linch descargando su responsabilidad en el pueblo. Su conversión anticapitalista nace después de su estrepitoso fracaso como capatilasta y su incapacidad para seguir en la empresa privada, pues nadie quiere a un fracasado de ese nivel. Por eso lo de vivir de la política y el activismo desde entonces. Pero sus fobias que se las sufrague él.

Y mientras tanto, el responsable de que el ayuntamiento de Madrid se haya convertido en el circo al que ayer asistimos, Carmona, diciendo que Esperanza Aguirre convierte la política en un circo por pretender descabalgar democráticamente a estos payasos. Por lo visto no quiere más circo que aquel en el que él es el payaso estrella. No es de extrañar que el PSOE lo haya descabalgado a él de la portavocía, pero se han quedado cortos si lo que pretendían es que no hubiera más payasos que los podemitas. Manteniendo a Carmona en el Ayuntamiento seguirá encabezando el cartel circense. Aunque es cierto que intentaron que se fuera a hacerlo en el Senado.

Éste es el ayuntamiento actual de Madrid, el que no hace más que hablar de que tienen que ser los ciudadanos los que decidan, mientras están ahí por no aceptar, e incluso despreciar, a quienes han sido el partido más votado por esos ciudadanos. Claro que encabezado por la que consideran la Bestia Negra desde la izquierda. Y desde parte de su propio partido, que todo hay que decirlo.