jueves, 3 de septiembre de 2015

La foto.


Esta foto sobrecoge, apena, indigna... Pero una vez aplacados un poco esos sentimientos y aún con el corazón en un puño, intentemos razonar y analizar lo que conlleva.

Muchos de los que hoy se lamentan ante esta foto del pobre niño ahogado y culpan a Europa de ello, son los mismos que no quisieron oír sus gritos de ayuda y siempre se negaron a que Europa interviniera en sus países para impedir que el salvajismo integrista los convirtiera en lugares de los que tienen que huir.

Y no puedo dejar de recordar, por muy políticamente incorrecto que sea, que esos mismos integristas están aprovechando el éxodo que han provocado, para continuar con la invasión silenciosa de Europa que ya anunciaron que había comenzado.

Por no olvidar que la mayoría de los que llegan no piden que la paz vuelva a sus países para poder regresar, no; tienen la determinación de quedarse y a su país que le vayan dando. Lo que despierta más suspicacias.

Hasta ahora los refugiados por motivos bélicos buscaban eso, refugiarse de la guerra mientras durara, para una vez acabada volver a su país. Esto es radicalmente distinto, ¿o no?

Ir de ciegos y sordos acaba convirtiéndonos en plañideras por lo que no quisimos defender: esas vidas cuyas pérdidas ahora lloramos. Espero que no tengamos que seguir llorando por otras vidas que el extremismo integrista que nos invade decida seguir masacrando aquí, en Europa.

Hay otra cosa que no quisiera pasar por alto: esa foto, que se ha convertido en icono mundial de esta tragedia humana, muestra a un niño muerto, sí; pero blanco, bien alimentado y correctamente vestido. O sea, muy parecido a nuestros niños. ¿Hubiera sido igual la reacción de tratarse, como ya ha pasado, de un niño negro, desarrapado y famélico?

Tampoco he oído ni leído a nadie incluir entre las responsabilidades por la muerte de ese pobre niño la de sus padres. Que digo yo que alguna habrán tenido cuando tomaron la decisión que tomaron y aceptaron los riesgos que conllevaba.

Han muerto muchísimos niños, pero como no había foto que nos recordase a los nuestros... Y para colmo, las fotos de los niños asesinados por el extremismo islamista tan sólo por ser cristianos, no se han publicado en los medios occidentales por no molestar a los musulmanes. La hipocresía a la que han llegado nuestras sociedades es casi insoportable.