jueves, 8 de octubre de 2015

Ahora, los malos son las víctimas.

Quiroga a la AVT: "Me parece injusto que nos ataque de esta manera"

Esta tarde, en una entrevista en esRadio, afirmó que, pese a no pedir la "condena" del terrorismo, el objetivo de la iniciativa era "decir las cosas por su nombre". Y en lugar de retractarse, argumentó que retira la moción porque no era el momento, pero que eso habrá que hacerlo "cuando enfrente reconozcan todo el daño causado".

O sea, que según esta buenista con denominación de origen, cuando los hijos de puta asesinos reconozcan que han asesinado, raptado y coaccionado, ya no se condenará lo que hicieron sino que se deslegitimará.

Y a eso le llama decir las cosas por su nombre. Pues no es así, una deslegitimación se deriva de una condena previa, sin ella no hay tal deslegitimación. El nombre de una condena es condena, no deslegitimación. Así que hablando de llamar a las cosas por su nombre, ella es una pusilánime que se ha rendido, lo que no es defender a las víctimas, sino intentar integrar a los verdugos pasándoles la mano por el lomo para que no muerdan. Cobardía, se llama; ése es su nombre

Como ya he apuntado, cuando se condena algo la deslegitimación se deriva de dicha condena, pero no la sustituye. Y si lo que dice, según ella, no se aparta de la posición del PP, entonces el PP debería hacérselo ver o destituírla de inmediato si no es cierto.

Ella no ha rectificado en absoluto; su excusa es que no era el momento. O sea que seguirá en sus trece en el momento que considere oportuno. Esto de querer llevarse bien con los hijos de puta por considerarlos hijos de Dios, está bien para hacerlo en la iglesia, en privado y rezando; no para la política ni para la justicia. ¿O es que las víctimas no son dignas de sus plegarias? La política no es para meapilas, por muy buenas intenciones que tengan.

El que EH Bildu haya aplaudido su iniciativa y las víctimas se hayan quejado por la misma, deja muy claro cuál es el nombre de las cosas. Y el que el PP no la haya destituído de forma fulminante, también.

Ya son demasiadas las veces en las que el PP se ve obligado a desautorizar a Autoridades que él mismo ha elevado a categoría de Autoridad. Pero no se desautoriza a una Autoridad sin despojarla de la misma, así se pierde credibilidad. Cuando la gente está harta, los puñetazos en la mesa no espantan, atraen. A ver si espabilan.

Y otra cosa, llamar a esos hijos de puta "hijos de puta", sí es llamar las cosas por su nombre. Por si acaso.