La ley del más fuerte es la que se impone en cualquier grupo humano cuando se hace imposible la aplicación de la ley y la obtención de justicia.
Vamos de cabeza al desastre, al abismo y al enfrentamiento más feroz y cainita. El que se sienta atacado por los terroristas o por los que los defienden desde el poder, tomarán como un ataque personal dicha defensa y por tanto declarará enemigos a quienes defienden dichas posturas.
Ya he visto enfrentamientos que casi llegan a las manos, y que desde luego han sobrepasado lo que entendemos por intercambio de opiniones para llegar al intercambio de imprecaciones. Lo siguiente es llegar a las manos. Y luego, ya sabemos los que no hemos olvidado la historia, a lo que se puede llegar.
Y no vale el escudarse en Europa para creer que eso no puede repetirse en las actuales circunstancias europeas. No hay más que recordar el asunto de los Balcanes. Y es cosa de hoy mismo. Si los españoles revientan, se partirán la cabeza mutuamente lo intente evitar quien lo intente evitar. Puede que incluso el árbitro reciba más de un golpe. A no ser que salga corriendo... Como su abuelo. Y no me refiero al de Zapatero precisamente.
Que sea un gobierno democráticamente elegido quien nos esté llevando a estos extremos, es lo que no tiene perdón.
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