jueves, 22 de marzo de 2007

Si la justicia muere, se legitima el uso de la violencia.

La ley del más fuerte es la que se impone en cualquier grupo humano cuando se hace imposible la aplicación de la ley y la obtención de justicia.

Vamos de cabeza al desastre, al abismo y al enfrentamiento más feroz y cainita. El que se sienta atacado por los terroristas o por los que los defienden desde el poder, tomarán como un ataque personal dicha defensa y por tanto declarará enemigos a quienes defienden dichas posturas.

Ya he visto enfrentamientos que casi llegan a las manos, y que desde luego han sobrepasado lo que entendemos por intercambio de opiniones para llegar al intercambio de imprecaciones. Lo siguiente es llegar a las manos. Y luego, ya sabemos los que no hemos olvidado la historia, a lo que se puede llegar.

Y no vale el escudarse en Europa para creer que eso no puede repetirse en las actuales circunstancias europeas. No hay más que recordar el asunto de los Balcanes. Y es cosa de hoy mismo. Si los españoles revientan, se partirán la cabeza mutuamente lo intente evitar quien lo intente evitar. Puede que incluso el árbitro reciba más de un golpe. A no ser que salga corriendo... Como su abuelo. Y no me refiero al de Zapatero precisamente.

Que sea un gobierno democráticamente elegido quien nos esté llevando a estos extremos, es lo que no tiene perdón.

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